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Blair defiende sus decisiones sobre la guerra de Irak

Reuters

El ex primer ministro británico Tony Blair defendió el viernes la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003 y dijo que los atentados del 11 de septiembre contra EEUU demostraron que Sadam Husein tenía que ser desarmado o derrocado.

Los atentados de Al Qaeda contra Estados Unidos habían transformado la imagen de la seguridad mundial, elevando el riesgo de que los extremistas pudieran matar incluso a más personas si las armas de destrucción masiva procedentes de otro estado cayeran en sus manos, dijo Blair.

Ante un comité de investigación sobre la participación de Reino Unido en la guerra a la cual comprometió 45.000 soldados, Blair defendió los cuestionamientos sobre la legalidad de la invasión pero por primera vez admitió que hubo errores en la planificación de la posguerra.

Este fue el episodio más controvertido de los 10 años en los que Blair fue primer ministro, generando enormes protestas, divisiones dentro del Partido Laborista y acusaciones de que había engañado a la opinión pública sobre la justificación de la invasión.

"No se trata de una mentira, o una conspiración, o un engaño, o una decepción, es una decisión", dijo Blair, que en un principio parecía nervioso pero ganó confianza durante la audiencia.

"Y la decisión que tuve que tomar fue, dada la historia de Sadam, dada su utilización de armas químicas, dadas las más de un millón de personas cuyas muertes causó, dados 10 años de quebrantar resoluciones de la ONU, podíamos arriesgarnos a que este hombre reconstruyera su programa armamentístico?".

"Creí (...) que teníamos razón en no asumir ese riesgo", agregó Blair, que dijo que incluso ahora estaba convencido de que Sadam estaba decidido a reactivar su programa de armas de destrucción masiva incluso aunque no se hallaran este tipo de armas.

La guerra de Irak minó el apoyo a Blair y a su Partido Laborista y el asunto aún provoca una profunda cólera entre la opinión pública, siete años después de la invasión para derrocar a Sadam y casi tres años después de que Gordon Brown sustituyera a Blair.

Comentaristas dicen que la actual investigación podría perjudicar a los laboristas antes de las elecciones previstas para junio, con el partido rezagado en los sondeos de opinión después de 13 años en el poder.

CAMBIA LA VISIÓN

Durante el interrogatorio del panel de cinco miembros, Blair, de 56 años, se mostró firme sobra la postura que asumió para con el entonces presidente de EEUU, George W. Bush.

Vestido con un traje azul oscuro y con corbata roja, Blair comenzó por explicar cómo su visión y la de Estados Unidos sobre Irak cambió radicalmente después de los atentados del 11 de septiembre.

No han surgido pruebas que vinculen a Irak con el 11-S, pero Blair dijo que los ataques contra EEUU cambiaron el "cálculo de riesgo".

"Hasta el 11 de septiembre, pensamos que era un riesgo, pero pensamos que valía la pena intentar contenerlo. Lo crucial después del 11 de septiembre es que los cálculos de riesgo cambiaron", dijo Blair.

"El punto sobre este acto en Nueva York es que si hubiesen sido capaces de matar incluso a más personas que esas 3.000, lo habrían hecho. Y entonces después de ese momento, mi visión fue que no se podía asumir ningún riesgo con este tema", señaló.

Blair afirmó que estaba preocupado porque el riesgo pudiera mantenerse hoy, y se refirió repetidamente al programa nuclear de Irán.

Los críticos han argumentado que Blair prometió a Bush en abril de 2002 que Reino Unido apoyaría acciones militares para deshacerse de Sadam, y que los argumentos posteriores sobre armas de destrucción masiva se diseñaron para cumplir este objetivo.

"El único compromiso que concedí, y lo concedí abiertamente, fue un compromiso para hacer frente a Sadam", dijo.

"El hecho es que se trataba de un régimen espantoso y no podíamos correr el riesgo de de permitir a este tipo de régimen desarrollar armas de destrucción masiva. Si intentamos la ruta de la ONU y eso fracasó, mi opinión fue que se le tenía que hacer frente".

Blair defendió la legalidad de la guerra, que confiaba en la luz verde que el principal abogado del Gobierno dio sólo días antes del conflicto, y dijo que una segunda resolución de la ONU sólo había sido deseable desde una perspectiva política, no legal.

Sin embargo declaró que la planificación de la posguerra tuvo errores.

"La gente no pensaba que Al Qaeda e Irán tendrían el papel que tuvieron. Fue la introducción de elementos externos de Al Qaeda e Irán lo que realmente causó que esta misión estuviera muy cerca de fracasar. Afortunadamente, al final no lo hizo".

Los familiares de algunos de los 179 soldados muertos en Irak se unieron a las protestas en los exteriores del centro, junto a una gran presencia policial.

"La auténtica pregunta que Tony Blair necesita responder finalmente será en La Haya y ante un tribunal de crímenes de guerra", declaró Andrew Murray, presidente de la coalición 'Stop the War".

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