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En busca de la certeza literaria

José María Merino y Gustavo Dessal charlan sobre el realismo y la fascinación que produce el crimen

PAULA CORROTO

El psicoanálisis siempre ha sido sospechoso para los escritores. Por eso, el argentino Gustavo Dessal, psicoanalista y autor de la reciente novela Principio de incertidumbre (RBA), quiso alejarse de su profesión: "El psicoanálisis no tiene mucho que aportar a la literatura. En cualquier caso, ha sido ésta la que ha alimentado al psicoaálisis", sostiene.

Esta postura, compartida por el académico José María Merino en un charla que ambos mantuvieron en Madrid, no impide, sin embargo, que las obras literarias sean un excelente artilugio para indagar en el alma y la mente humana. "La la gente más interesante que yo he conocido está en la literatura. En la vida real es muy difícil conocer a las personas, pero por ejemplo de Madame Bovary o Anna Karenina lo sabemos todo", reconoce Merino.

Para los ambos escritores, la literatura es un proceso para desvelar la realidad. Incluso aunque las obras se muevan en géneros tan alejados del realismo como la ciencia ficción o la fantasía.

"Los escritores somos realidad y somos imaginación. Y, además, lo que importa en cualquier obra es que sea verosímil, convicente", apostilla Merino. Su colega no le rebate. Es más, para Dessal una de las grandes razones del realismo en la literatura tiene que ver con que "en toda creación siempre hay algo autobiográfico. El escritor está presente en cada detalle. Ya lo decía Flaubert, Madame Bovary soy yo".

Merino, que hace unos meses publicó La sima (Seix Barral), novela que juega con la memoria histórica, lleva esta capacidad realista a su extremo: "La novela es un camino para intentar aclarar el pasado", apunta.

Principio de incertidumbre, la novela de Dessal, coquetea con el género negro, quizá uno de los que más apasionan en la actualidad a los lectores. "Su fascinación tiene que ver con el crimen, que es una de las pasiones fundamentales del alma humana. Es un comportamiento ajeno al sentido común, pero a la vez forma parte de nosotros", explica Dessal. "La intriga además es la sustancia de lo novelesco", apunta Merino.

Los dos escritores no se esconden ante el libro electrónico. Creen en este soporte. "El hijo de Colón tenía una biblioteca en la que no dejó entrar ningún libro impreso porque no lo consideraba libro", cuenta con sorna Merino. Es evidente que el hijo del descrubridor de América no acertó.

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