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Bush promete un Estado palestino para 2008

Israelíes y palestinos se comprometen a negociar durante un año para llegar a la paz definitiva

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Annapolis ha puesto la primera piedra pero ha dejado la casa para luego. La conferencia convocada por Estados Unidos en la base naval de Maryland para desatascar el proceso de paz en Oriente Próximo ha conseguido rescatar, in extremis, las negociaciones entre palestinos e israelíes, que deberían reanudarse el próximo 12 de diciembre.

Pero si Washington ha dado el marco, no ha aportado sustancia. Les tocará a las dos partes definir en los próximos meses si ésta ha sido una cita histórica u otra de tantas oportunidades perdidas.

Las delegaciones deberían volver a encontrarse dentro de dos semanas, para, en palabras del primer ministro israelí, Ehud Olmert, “hablar de todo lo que hemos evitado hasta ahora, de una manera, directa, abierta y continua”.
Todo significa los temas esenciales que atañen a la supervivencia de las dos naciones: la definición de las fronteras, el estatus de Jerusalén, el regreso de los refugiados, en suma lo que no se ha podido resolver en estos 14 años de proceso.

Olmert y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, se reunirán una vez cada dos semanas para asegurarse de que el diálogo no vuelve a descarrilar. El objetivo, improbable, es conseguir un tratado de paz antes de finales de 2008, al término del mandato del presidente estadounidense, George Bush. Ha sido un acuerdo con fórceps.

Tzipi Livni, la ministra de Exteriores israelí, y Ahmed Qureia, el jefe de los negociadores palestinos, alentados por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, trabajaron hasta el último minuto para conseguir algún tipo de declaración conjunta que salvara, al menos en apariencia, tan magno encuentro.

No se sabía nada hasta que Bush compareció en la sala de conferencias de la prestigiosa academia naval para anunciar la noticia, flanqueado por Abás y Olmert. Les estrechó la mano y empezó a hablar, arañando primero el nombre de “Mahmud”. “Ésta es una oportunidad histórica, hemos empezado muy bien”. “Será difícil”, dijo el mandatario estadounidense, “pero es el momento oportuno y la causa justa”.

EEUU no presionará

Bush no salió del todo del su papel de mediador reticente que le ha apartado durante siete años del dossier de Oriente Próximo al afirmar que puede aportar toda la ayuda posible pero no “conseguir un acuerdo” en lugar de los dos eternos adversarios.

Como bien dice una expresión estadounidense, el diablo está en los detalles. En este caso el lenguaje diplomático importa. El comunicado acordado por palestinos es israelíes no es una declaración conjunta sino un “entendimiento”.

La base de las negociaciones será, según Olmert ,”las resoluciones de la ONU 242 y 338 (que denunciaron la ocupación de los territorios), el mapa de ruta del 2003 y la carta del presidente Bush a Ariel Sharon de abril de 2004”, en la que el presidente estadounidense aceptó la prohibición del regreso a Israel de los refugiados palestinos.

De eso ya tratarán los negociadores. Ayer en Annapolis, el sentimiento era de alivio y escepticismo. Los 49 países invitados, entre ellos los representantes de la Liga Árabe, se fundieron en la ceremonia. El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, aseguró en su comparecencia que España seguirá contribuyendo al proceso de paz, aportando ayuda humanitaria a los palestinos a través de la Unión Europea.

El éxito o fracaso de la conferencia se medirá en los próximos meses. Annapolis puede ser un inicio o un final para el nuevo impulso mediador de Estados Unidos. Como decía Henry Kissinger, “cuando se ha invertido tanto prestigio en una política es más fácil verla fracasar que abandonar”.

El presidente George Bush leyó el texto íntegro de la declaración que acordaron las delegaciones israelí y palestina en Annapolis. Este es un amplio resumen de lo más destacado:

“Expresamos nuestra determinación a acabar con el derramamiento de sangre, el sufrimiento y las décadas de conflicto entre nuestros pueblos para entrar en una nueva era de paz basada en la libertad, la seguridad, la justicia, la dignidad, el respeto y el reconocimiento mutuo”.

“Para que los dos Estados, Israel y Palestina, vivan juntos y en paz y seguridad acordamos comenzar inmediatamente y con la mejor voluntad, una serie de negociaciones para resolver todos los temas importantes sin excepción, al igual que en los anteriores acuerdos, antes del final de 2008”.

“Se establecerá una comisión negociadora que fijará un calendario de negociaciones para que se aborden todos los temas. Cada parte estará encabezada por el jefe de cada delegación”.

“La primera reunión de la comisión negociadora tendrá lugar el 12 de diciembre de 2007”.

“El presidente Abás y el primer ministro Olmert se reunirán cada dos semanas para facilitar en todo lo posible el avance de las negociaciones”.

“Las partes se comprometen a aplicar inmediatamente sus respectivas obligaciones de acuerdo a la Hoja de Ruta que prevé la solución del conflicto con la creación de dos estados según acordó el Cuarteto en el año 2003”.

“Estados Unidos supervisará y juzgará el cumplimiento y el compromiso de ambas partes con la Hoja de Ruta, que será usada de base en la negociación”.

“Salvo que las partes acuerden otra cosa, el futuro acuerdo de paz se podrá aplicar cuando se logre completar con éxito la Hoja de Ruta, algo que determinará Estados Unidos”.

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