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La búsqueda de cadáveres de indígenas alzados es hasta ahora infructuosa

EFE

Las autoridades peruanas realizaron hoy una infructuosa búsqueda en la remota comunidad de Jorobamba (norte del país) después de denunciarse la existencia de una fosa común con los cuerpos de unos 15 indígenas que participaron en los violentos enfrentamientos con la Policía del viernes pasado.

El rumor empezó en Bagua Grande cuando se denunció que se había encontrado una fosa común en las cercanías de El Reposo, donde el pasado viernes se desataron choques que dejaron sin vida a 24 agentes y a entre 9 y 50 aborígenes, dependiendo de las fuentes.

El jefe de la unidad de la Defensoría del Pueblo de Amazonas, Roberto Guevara, otro representante de este organismo, y un grupo de periodistas se dirigieron a Jorobamba por un camino no asfaltado, pero corroboraron que no existía tal fosa común.

En Jorobamba ya estaba el jefe de la Brigada de la Selva del Ejército, general Raúl Silva, así como un fiscal y otras autoridades locales, quienes se desplazaron a la zona en dos helicópteros.

En este poblado de viviendas precarias solo se encontraron siete indígenas vivos, que habían llegado a la zona en busca de protección y que se negaban a salir del lugar, por lo que los representantes de la Defensoría tuvieron que dialogar con su dirigente para poder trasladarlos al refugio de la iglesia en Bagua Grande.

Tras una intensa negociación, los aborígenes fueron transportados en una camioneta y en el camino a Bagua Grande se fueron recogiendo a otros que, como ellos, estaban escondidos en las casas de los lugareños.

No es la primera vez que la Defensoría del Pueblo ha acudido a un lugar en busca de quienes presuntamente habrían muerto en los disturbios del pasado viernes, acotó Guevara.

Tanto la población como los indígenas han manifestado que han visto a los policías arrojar los cadáveres de los manifestantes al río o a zonas montañosas, e incluso que los habrían quemado después de los violentos sucesos del viernes.

La organización Amazon Watch, que aboga por los derechos indígenas, recogió estas denuncias en un comunicado, pero las desapariciones de cadáveres no han sido confirmadas por las autoridades ni por las fuentes consultadas por Efe.

"Todo es mentira", subrayó tajantemente el general Silva a Efe.

Son muchos los aborígenes que también se han quejado de que no les permiten el acceso a la zona de los enfrentamientos para buscar a sus familiares, que suponen muertos, lo que ha hecho que la desconfianza aumente ante la falta de transparencia de las autoridades.

Ante el baile de cifras, el primer ministro peruano, Yehude Simon, quiso zanjar la discusión y dijo ante el Parlamento que solo hay constancia de nueve muertos indígenas o civiles, cifra que coincide con las recogidas por Efe en las morgues de la zona.

La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Amazonía (Aidesep) sostiene que hay entre 30 y 50 aborígenes muertos, pero tampoco ha entregado una lista de víctimas.

Hay mucha ansiedad y temor en Bagua, y los indígenas buscan apoyo de la Defensoría para buscar a sus familiares, explicó Guevara, al acotar que considera que después de las manifestaciones "muchos de los indígenas se dispersaron a diferentes lugares" y no pueden contactar a los suyos, lo que explicaría que se ignore su paradero.

Lo que sí preocupa ahora es el número de desaparecidos: Juan José Quispe, de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), dijo a Efe que podrían llegar a 1.200, según información recogida dentro de las comunidades, aunque aseguró que esta cifra aún debe cruzarse con la información de otros organismos para determinar el número real.

Por otro lado, el general Silva reveló que a la fecha hay 25 detenidos en el cuartel El Milagro.

Hoy, en las militarizadas ciudades de Bagua Grande y Bagua Chica se ha flexibilizado el toque de queda, de seis de la tarde (en lugar de las tres) a seis de la mañana y el comercio vuelve a la normalidad, pero el temor y el malestar continúan latentes.

En cuanto a los traslados de aborígenes que estaban refugiados en iglesias a sus lugares de origen, unos 200 salieron hoy desde Bagua Chica en camiones, pero quedan por trasladar otros 700, cobijados en un centro pastoral en Bagua Grande.

El representante de Aprodeh señaló que varios lugareños han denunciado que las fuerzas del orden han ingresado a los hogares durante el toque de queda en busca de indígenas, denuncias que fueron negadas por las autoridades.

También hoy 12 personas fueron detenidas en la estación petrolera 6, donde los aborígenes tomaron como rehenes a 38 policías, y fueron trasladados a la comisaría de Bagua Chica.

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