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El calentamiento global traerá lluvias torrenciales

La causa será el aumento del vapor de agua en la atmósfera

 

JUAN MANUEL DAGANZO

Las consecuencias del cambio climático pueden ser devastadoras, como ha recordado en la revista PNAS un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT): en menos de 100 años, habrá cambios en los patrones de precipitaciones, por lo que ciertas zonas del planeta sufrirán lluvias más fuertes.

El estudio, realizado en colaboración con el Instituto de Tecnología de California (Caltech), concluye que este incremento de las precipitaciones no estará uniformemente repartido por todo el mundo, sino que son las zonas tropicales las que más sufrirán la ira del clima. Algunos estudios previos ya determinaban que la media anual de precipitaciones crecerá en los trópicos y zonas templadas, y se reducirá en las regiones subtropicales.

En declaraciones a Público, Paul OGorman, responsable del estudio en el MIT, explica que los mayores aumentos absolutos de precipitaciones extremas "se darán en regiones que ya reciben gran cantidad de lluvia, pero los aumentos relativos de episodios extremos serán similares en todo el mundo, incluso en Europa".

Las simulaciones predicen que las precipitaciones torrenciales crecerán un 6% por cada grado que se incremente la temperatura. Según los autores, hay una probabilidad muy alta de que la temperatura de la superficie terrestre aumente 5,2ºC en 2100, aunque el escenario que los expertos creen que se producirá con un 90% de posibilidades es que la temperatura se incremente en una horquilla que se sitúa entre los 3,5 y los 7,4ºC.

Pero, ¿por qué aumentarán las lluvias? La razón básica es que el aire caliente puede almacenar más cantidad de vapor de agua, por lo que, a medida que aumente la temperatura, "habrá más vapor de agua en la atmósfera", dice OGorman.

Para Fernando Valladares, investigador del Centro de Ciencias Medioambientales del CSIC, "las lluvias son un fenómeno complicado porque el comportamiento de la atmósfera varía según las condiciones de presión, de viento, de humedad, etc. Si se produce un incremento de la temperatura, habrá una mayor frecuencia de eventos extremos, como lluvias torrenciales, precipitaciones fuera de temporada, de generación abrupta Estos eventos son azarosos".

Una bomba de relojería

Valladares avisa de que "el almacenamiento de agua en forma de vapor en la atmósfera puede ser una bomba de relojería. La novedad de este estudio es que se ha podido formular matemáticamente la manera en que la atmósfera puede almacenar más agua, lo que puede tener como consecuencia una serie de efectos catastróficos", agrega.

OGorman avanza algunas de estas posibles consecuencias: "Inundaciones y erosión, así como problemas para los recursos hídricos, ya que la recarga de agua subterránea se vería afectada por los cambios en la distribución de las lluvias".

El próximo reto para O’Gorman y su equipo será determinar la magnitud y la frecuencia de estas precipitaciones. “Anticiparse a este tipo de fenómenos es complicado y estamos muy lejos de conseguirlo. Lo que sí es posible es cuantificar las probabilidades de que ocurra y en qué sitios”, concluye Valladares.

Los expertos en clima elogian el estudio de O’Gorman. Richard Allan, del Centro de Ciencias y Sistemas Medioambientales de la Universidad de Reading (Gran Bretaña), dice que “es un importante paso para comprender la base física de los futuros incrementos de lluvias intensas que han previsto los modelos climáticos”, pero reconoce que “hay que investigar más para comprobar que las observaciones sobre el terreno coinciden con las simulaciones”.

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