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La campaña más irregular del Valencia se resolvió con el título de Copa y una Liga caótica

EFE

El Valencia completó la campaña más irregular de su historia con un título de Copa del Rey, una Liga caótica, una Liga de Campeones con más pena que gloria y una oferta de juego y resultados que ha estado por debajo de lo habitual durante la última década, a pesar de la reacción final en la Liga.

El título de Copa del Rey a las órdenes de Ronald Koeman, así como el buen comienzo y el buen final de la Liga con Quique Sánchez Flores, primero, y Salvador González Marco "Voro", al final, y, sobre todo, la permanencia, han sido las noticias más positivas de la temporada.

En el capítulo negativo está esa misma permanencia, lograda a una jornada del final de la Liga, el elevado número de goles recibidos, la acumulación de derrotas en Mestalla y la travesía del desierto en que se convirtió la etapa de veintidós partidos de Liga en la que Koeman estuvo al frente del equipo.

Mientras la Copa del Rey fue un éxito y la Liga un fracaso, la Liga de Campeones tuvo más de lo segundo que de lo primero, sobre todo al perder el equipo los seis puntos contra el Rosenborg noruego, el rival más accesible del grupo.

La Liga empezó con una racha favorable de resultados aunque con críticas desde la grada por el juego desplegado por el equipo, pero la primera crisis se suscitó, con el Valencia en cuarta posición, cuando Quique Sánchez Flores fue destituido de manera fulminante en la madrugada del 28 al 29 de octubre de 2002 tras una derrota en Sevilla por 3-0.

Tras la corta etapa de dos partidos con el técnico del filial, Óscar Fernández, al frente del equipo, en noviembre empezó la 'Era Koeman', que estuvo marcada por la trayectoria descendente de un equipo incapaz de asumir un nuevo sistema de juego, lo que le llevó en el ecuador de la Liga a estar a la misma distancia de la cabeza que de la cola de la tabla.

A partir de enero, el Valencia sufrió un profundo trastorno en su personalidad futbolística que propició un crecimiento espectacular en la Copa y un hundimiento constante en la Liga.

El equipo eliminó en la Copa a Real Unión, Betis, Atlético de Madrid y Barcelona y se plantó en al final del 16 de abril con las fuerzas intactas en este torneo, lo que le permitió dar cuenta del Getafe (3-1) y obtener el séptimo título copero de su historia, en una campaña plagada de miércoles festivos y domingos de funeral.

Koeman tan sólo sobrevivió cinco días al título. Una contundente goleada en Bilbao por 5-1 ante el Athletic, tras un partido que dio comienzo con el pasillo que los jugadores del equipo vasco realizaron al campeón de Copa, le puso fuera del Valencia.

La crisis se cerró al día siguiente, 21 de abril, con el nombramiento de Voro como cuarto y último técnico de la plantilla.

De su mano, el equipo se volvió a reordenar futbolísticamente y aseguró la permanencia, a pesar de sufrir una goleada histórica en el Camp Nou ante el Barcelona por 6-0.

Muchos han sido los parámetros que demuestran la irregularidad del equipo, ya que ha sido el tercer equipo más goleado de la temporada con un total de 62 goles y el tercer mejor visitante de la competición, en la primera ocasión de sus 72 campañas en Primera en la que el equipo ha sumado más puntos a domicilio que en casa.

Las goleadas recibidas en Mestalla durante todo el año y a domicilio al final de la Liga han ido acompañadas de algunos triunfos importantes fuera de casa, como el obtenido ante el líder Real Madrid justo en uno de los momentos más bajos de la campaña para el Valencia.

La incapacidad para sumar victorias consecutivas con asiduidad, la salida de algunos jugadores, la decisión de prescindir de Santiago Cañizares, David Albelda y Miguel Angulo, la llegada de futbolistas que tardaron en adaptarse e incluso algunas lesiones, propiciaron una campaña irregular.

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