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Campo de batalla: Pozuelo

Los altercados del sábado en la localidad madrileña suscitan todo tipo de reflexiones sobre el exceso de los jóvenes con el alcohol

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La batalla campal del sábado por la noche en las fiestas de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón -donde fueron detenidas 20 personas, siete de ellas menores, por desórdenes públicos, atentado a agente de la autoridad y daños al mobiliario urbano- ha propiciado toda suerte de declaraciones que intentan explicar el porqué de los actos.

Los altercados comenzaron en torno a las dos de la madrugada, cuando un joven acudió a varios agentes desplazados en la zona de 'botellón' de forma preventiva, después de sufrir una herida en la cabeza por una botella de cristal.

Cuando los agentes y el personal sanitario le atendían, algunos de los asistentes empezaron a lanzar piedras y botellas contra la policía.

Los 20 detenidos, los 13 mayores de edad y los 7 menores, han sido puestos en libertad este lunes por la tarde, a la espera de nuevas diligencias que aclaren su participación en los hechos.

Los menores han pasado a disposición de la Fiscalía de Menores y han sido puestos en libertad. Mientras, los adultos han prestado declaración en el Juzgado de Instrucción número 1 de Pozuelo desde las 12.30 y las 18.00 horas, y algunos de ellos han confirmado su participación en los hechos.

La magistrada practicará nuevas diligencias de investigación para esclarecer todos los extremos de lo ocurrido, sin que se descarte que los implicados tengan que volver a declarar, momento en el que les será formalmente notificada la imputación que pesa sobre ellos.

En la batalla campal resultados heridos 10 policías, dos de ellos de gravedad: uno se rompió una rodilla y el otro se lastimó una muñeca. Por ello estarán como mínimo un mes de baja.

La intensidad de la batalla campal, unida al eco que se hicieron los medios de comunicación al día siguiente, ha llevado al ayuntamiento de la localidad madrileña a pedir a la Delegación del Gobierno y a la Comisaría Nacional de Policía más efectivos para reforzar la seguridad en la zona hasta que finalicen las fiestas, el próximo día 12 de septiembre.

Se trata de subsanar un problema surgido de una improvisación, según se ha quejado el Sindicato Unificado de la Policía. Su secretario General, Felipe Brihuega, ha recordado que en los 'primeros días de las fiestas de una localidad' siempre se realiza 'un dispositivo especial superior al normal', sobre todo porque en Pozuelo ya el año anterior también se produjeron incidentes similares.  'Si hubiera habido un cordón policial mayor posiblemente estos jóvenes no se hubieran envalentonado tanto hasta el punto de asaltar la comisaría de policía', ha denunciado el SUP.

El secretario general de Madrid de la Unión Federal de Policía (UDF), Alfredo Perdiguero, ha relatado por su parte que aquello 'en vez de Pozuelo parecía el Harlem americano en el que reina la ley del más fuerte'. '¿En qué país democrático estamos?', se ha preguntado para denunciar: 'No podemos consentir que los policías seamos los muñecos del pin pan pum de los que están de fiesta'.

Para el alcalde de la zona, Gonzalo Aguado, la reyerta fue una 'caso aislado'. 'Esto es gravísimo y hay que atajarlo y ponerle remedio inmediatamente. Hay que analizar las causas y sus consecuencias y ver qué medios son necesarios para que no vuelva a suceder', ha subrayado.

El ministro de Educación anima a fomentar los planes locales de ocio y cultura para evitar casos similares

Profundizando más en las causas, el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, ha reclamado  a las administraciones una mayor supervisión de los botellones en los que participan menores. También ha recomendado a los padres que ofrezcan a sus hijos una 'educación en valores' para evitar conflictos. Entre otros, hacerles ver que 'en la vía pública no se debería beber'.

Canalda ha apuntado a las series de televisión como uno de los factores que contribuyen a 'vender' unos 'modelos de vida' para los chicos que les lleva a trivializar 'cosas no habituales' como el el 'coqueteo de los menores con el alcohol'.

En una línea similar se ha expresado el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, quien ha expresado la necesidad de fomentar los planes locales de ocio y cultura para la gente joven. 'Cada Ayuntamiento y cada Comunidad tiene que hacer planes específicos de atención y de seguimiento, de oferta de ocio, de oferta de cultura y de creación de condiciones de educación' para los jóvenes, ha señalado.


La portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en Pozuelo, Eva Izquierdo, ha comentado que 'aunque afortunadamente se trató de altercados aislados, se puso de manifiesto la urgencia de abordar de una manera seria políticas de juventud orientadas hacia un ocio sano, tal y como reclama el PSOE'.

El alcalde de la localidad atribuye la reyerta a 'un grupo de energúmenos de fuera del municipio'

Como era previsible, el PP ha aprovechado la batalla campal para poner en el centro de la diana de la culpabilidad al Gobierno.El vicesecretario general de comunicación del Partido Popular, Esteban González Pons, ha declarado que 'el 40% de los jóvenes españoles está en el paro, lo que sucedió en Pozuelo es representativo de lo que está ocurriendo en España, quiere decir que no estamos atendiendo a los jóvenes, deberíamos fomentar el empleo juvenil'. Según el miembro del PP 'todos tenemos una misma responsabilidad con los jóvenes, pero el Gobierno es quien debe responsabilizarse de este problema del desempleo juvenil', explica.

'¿Cómo se llega a ese momento? ¿Qué pasa con la convivencia, con el nivel de insatisfacción y de frustración que se está generando para llegar a eso?', se ha preguntado la dirigente del PP Soraya Sáenz de Santamaría.

Durante la noche del sábado y primeras horas del domingo, el teléfono de emergencias de la Comunidad de Madrid recibió 200 llamadas relacionadas con los altercados, que conllevaron 23 expedientes por amenazas y agresiones, 19 expedientes por agresiones y cuatro por amenazas, 14 por personas heridas, 13 por incendios en mobiliario urbano y coches de policía y 18 por intoxicaciones etílicas.

Según los primeros datos aportados por el alcalde de Pozuelo, sólo dos detenidos en la noche del sábado son residentes en la localidad. El resto proceden de Madrid capital y municipios limítrofes como Las Rozas. El edil trata de limpiar 'el buen nombre' de la localidad, que posee la mayor renta per cápita de España, y, de paso, el de sus ciudadanos. Hasta el punto de que ha asegurado que 'un grupo de energúmenos de fuera del municipio' que ha intentado 'reventar' las fiestas. En vez de Pozuelo ha registrado una batalla campal, Pozuelo 'ha sufrido' una batalla campal.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se ha limitado a definir a los vándalos de 'alborotadores profesionales'.

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