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El campo desafía a Cristina Fernández con el apoyo de las grandes urbes argentinas

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Los productores agropecuarios argentinos han radicalizado sus protestas en un abierto desafío a la firmeza de la presidenta, Cristina Fernández, decidida a no negociar hasta que no se levanten los paros en el campo, mientras se multiplican las voces a favor del diálogo para frenar la crisis.

Tras el endurecimiento de las movilizaciones del campo y después de dos noches de protestas populares en algunas grandes ciudades del país, el mundo político y económico argentino está pendiente de las palabras de la presidenta en el acto de "desagravio" organizado para hoy por su marido y antecesor en el cargo, Néstor Kirchner, en Buenos Aires.

Kirchner, al frente del Partido Justicialista (peronista), se ha aprestado a buscar apoyos para su esposa y ha movilizado a intelectuales, dirigentes políticos y organizaciones empresariales afines para que expresen públicamente su respaldo a la política gubernamental.

Por segunda noche consecutiva, el miércoles, varios miles de personas se sumaron en Buenos Aires a "cacerolazos" populares para expresar su apoyo a las demandas del campo y protestar contra el gobierno de Fernández.

Como ocurrió en la noche del martes, en la emblemática Playa de Mayo de la capital se registraron enfrentamientos aislados entre grupos piqueteros peronistas afines al Gobierno y manifestantes críticos.

Mientras, en el interior del país los productores agropecuarios desoyeron las amenazas del Gobierno, que había anunciado que no permitiría los bloqueos en las carreteras, endurecieron sus movilizaciones e intensificaron los cortes en las rutas para evitar el transporte de alimentos básicos.

Las cuatro patronales del sector, que agrupa a unos 290.000 productores, se mantienen hasta ahora firmes en su decisión de no abandonar la huelga que iniciaron hace dos semanas mientras no se revoque la subida de impuestos a la exportación de granos anunciada por el Ejecutivo.

Tampoco desde el Gobierno se han dado muestras de flexibilidad y, en ausencia de declaraciones de la presidenta, varios miembros de su Gabinete ratificaron el miércoles su intención de no sentarse a negociar hasta que no se levanten los paros.

El ministro de Economía, Martín Lousteau, impulsor formal de la medida que ha levantado al campo en contra de Fernández, apeló esta noche a la "racionalidad y el diálogo", pero "cuando termine el paro de los productores", matizó.

Algo más flexible se mostró el titular de Interior, Florencio Randazzo, quien aseguró que el gobierno "está dispuesto a dialogar, pero no con un paro de estas características, extorsivo".

Mientras dirigentes agropecuarios y altos funcionarios del gobierno se intercambian acusaciones y se echan la culpa de la crisis que amenaza al país y que empieza a provocar desabastecimiento de alimentos básicos en las grandes ciudades, gobernadores provinciales y dirigentes sociales apelan al diálogo y se mueven para lograr una mediación.

Como el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, que habló el miércoles con tres de los representantes de las principales organizaciones del campo tras reunirse con Cristina Fernández.

"Quiero trabajar para ayudar al crecimiento y la estabilidad. Encontré voluntad en los dirigentes", apuntó el gobernador.

También el alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, llamó al diálogo y pidió "calma" a los bonaerenses para que eviten situaciones de violencia.

"Los cacerolazos se sienten por toda la ciudad señora (en alusión a Cristina Fernández), queremos conversar, sentémonos a conversar", gritaba uno de los participantes en el "cacerolazo" de esta noche en Buenos Aires.

A juicio de la dirigente opositora Elisa Carrió, "es un acto de grandeza e inteligencia retroceder, por ella misma (Fernández) y por todos los argentinos".

Para Cristina Fernández no es fácil dar el primer paso para retomar el diálogo después del rotundo discurso que pronunció el martes, en el que calificó a los manifestantes del campo de "piquetes de la abundancia" y aseguró que no cederá a "ninguna extorsión".