Público
Público

Los caraduras del arte toman la Red

Casi el 100% de las antigüedades que se venden en la web de subastas eBay son falsas, según el arqueólogo Ch. Stanish

MARÍA GARCÍA TORRES

El arqueólogo estadounidense Charles Stanish, especialista en arte andino de la Universidad de California, ha seguido la pista a antigüedades vendidas a través de eBay durante nueve años. Según sus cálculos, el 50% de las antigüedades que se vendieron a través de esta web en el año 2000 eran falsas. Cinco años después ya lo eran el 95% y, actualmente, la técnica ha evolucionado tanto que ya no se encuentra en condiciones de calcular el porcentaje porque "la calidad de las copias ha mejorado mucho". Público ha intentado contrastar esta información con eBay Spain International, pero la empresa ha declinado hacer declaraciones.

Esta proliferación de falsificaciones ha sido posible, entre otras cosas, porque hay pueblos enteros que han encontrado un medio de subsistencia: les sale más rentable reproducir objetos falsos que saquear yacimientos en busca de antigüedades. "Talleres chinos, búlgaros, egipcios, peruanos y mexicanos están fabricando copias falsas a un ritmo frenético", asegura Stanish. Esto perjudica no sólo a los estafados, sino al mercado del arte y de las antigüedades en general.

Daniel Cardani, presidente de la Asociación de Anticuarios de Madrid, asegura que "lo veía venir". En su opinión, la falta de control por parte de eBay contribuye a que cualquier objeto pueda ser subastado, sin que se certifique su autenticidad. "Solamente por los precios ya puedes saber si es falso. A veces llegan a ser irrisorios para la descripción que se está haciendo de la pieza". Uno de los problemas es que muchos compradores, al saberse estafados, deciden no volver a invertir en antigüedades, o intentan revender las falsificaciones para recuperar su dinero.

Sothebys es la casa de subastas más antigua del mundo. Andrew Montgomery, responsable de su relación con los medios en España, explica a Público cuál es el proceso que sigue una pieza para que acepten intermediar en su venta o subasta. "Primero pedimos que nos manden una foto o que la traigan a la sede más cercana. Si no es posible, trasladamos a una serie de expertos que van a valorar el estado de la obra y su conservación comenta Montgomery; después se pide al propietario que demuestre de dónde la ha sacado y, si es a través de herencia, solicitamos ver el testamento que se la adjudicó, por ejemplo".

Más tarde, los expertos de Sothebys han de comprobar la autoría, ya sea con la firma o contrastando referencias a la misma en libros, en la propia biografía o escritos personales del artista. Esta "literatura" se cuida especialmente si se trata de una obra de gran valor en el mercado, como un Renoir, un Picasso o un Pollock. El paso siguiente es consultar el registro de obras perdidas. Si la obra ha sido robada o expoliada, se ha de comunicar a la Brigada de Delitos Contra el Patrimonio de la Policía Nacional o a la Interpol.

En Internet circulan también obras de artistas de renombre. Un caso sonado fue cuando en 2008 se desarticuló una banda que llevaba once años vendiendo a través de eBay y de otras plataformas piezas falsas de Miró, Dalí o Chagall. Por algunas de ellas se habían pagado 50.000 dólares.

"La diferencia entre eBay y nosotros explica Montgomery es que en todo momento hay un control sobre la pieza. Aunque siempre te pueden intentar colar alguna falsa". En una ocasión, un divorcio sacó a la luz algunas excelentes falsificaciones que en el momento de la venta no habían sido detectadas. "Entonces no teníamos la tecnología suficiente, pero varios años después, cuando la ex mujer delató al falsificador, comprobamos que era cierto y tuvimos que deshacer algunas ventas. Hasta devolvimos el dinero a un museo que se encontraba entre los estafados".

En el terreno del arte contemporáneo las cosas son más sencillas. Joan Gutiérrez es el responsable de freewebart.com, una galería que vende exclusivamente a través de Internet. "Lo mejor de la web es la promoción que das a tus artistas. En un día normal puedes tener 1.000 o 1.500 visitas, eso no sucede en ninguna galería física". Los propios autores certifican su obra y suelen mantenerla en sus estudios hasta que se cierra la venta.

Marina Pelegrí, de la casa de subastas on-line Setdart, defiende la venta a través de Internet "siempre que se haga a través de portales especializados. Nosotros trabajamos con un equipo de expertos que valoran la pieza y ofrecemos mucha documentación, más que las subastas físicas".

Para Cardani, una de las peores consecuencias de la proliferación de falsificaciones es que confunde al comprador: "Al final ya no sabe cuál es el precio real de las obras y no se atreve a comprar. Es lo que ocurre con la arqueología china, por ejemplo, donde ha habido tantas falsificaciones que el precio de las piezas verdaderas ha caído en picado porque nadie se atreve a llevarse una".

Las ferias de arte y antigüedades son los lugares más seguros para comprar este tipo de objetos. "No sólo pasan el control de los profesionales de las galerías y anticuarios, es que la propia feria los vuelve a revisar antes de que se inauguren las ventas", asegura el presidente de la Asociación de Anticuarios.

 

Más noticias de Política y Sociedad