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La catedral de Burgos inspira la colección invernal de Loewe

EFE

Las vidrieras de la Catedral de Burgos y las formas arquitectónicas que inspiraron la colección Loewe de Stuart Vevers, y la nueva elegancia Gaultier, de negro, oro, plata y pequeños estampados multicolores, cerraron la quinta jornada de colecciones Prêt-à-Porter para el invierno 2011-2012.

Las pieles más variadas y originales abundaron en la Escuela de Medicina, junto al Odeón, donde la firma española de marroquinería propiedad del grupo francés LVMH presentó hoy su propuesta invernal, pero fue delante del cuartel general de Jean-Paul Gaultier, en la calle Saint-Martin, donde los defensores de los derechos de los animales gritaron con fuerza y mostraron su ira y sus pancartas.

Un imponente dispositivo policial mantuvo a los manifestantes a cierta distancia de la entrada del desfile, lo que inevitablemente reforzó el habitual atasco que se forma siempre ante la sede del modisto cuando presenta sus colecciones.

No obstante, si bien en la pasarela de Gaultier hubo algún abrigo de pieles, algunos ribetes y solapas de zorro o de visón, y ciertas prendas de cuero, hubo ante todo pantalones anchos y fluidos de franela, negros, grises, beiges o marrones, portados con jerséis de cuello alto, en claro homenaje al maestro Yves Saint Laurent.

Hubo, igualmente, pantalones y faldas de seda sobre chaquetas cortas y abrigos largos de tela, que nada tenían que ver con el mundo animal.

Para las horas del cóctel, pantalones, siempre anchos, y faldas rectas y casi siempre hasta las rodillas, se enriquecerán con múltiples colores sobre seda o viscosa, también muy fluida.

Con Gaultier, la máxima elegancia vino desde luego de negro, adornado con ricos bordados de azabache como collares incrustados sobre el cuello de una chaqueta o de una camisa, pero también de trajes de chaqueta y trajes pantalón enteramente plateados.

Todo ello, en todo momento, portado sobre la pasarela bajo impresionantes cabelleras canosas recogidas en enormes volúmenes sobre la cabeza.

Por su parte, la pareja de modistos holandeses Viktor & Rolf restringió al máximo sus colores y se concentró en el negro, salpicado de blanco y plateado y, sobre todo, de rojo, incluido el rostro de las modelos, cual criaturas saliendo directamente del ¿infierno?, o quizás de un incendio.

Muy serias y serenas, eso sí, como dispuestas a todo, introducidas en vestidos armaduras, de complejos relieves en las mangas, el torso o el delantero, o en conjuntos fluidos de estilo túnica.

La firma Sonia Rykiel trajo ante todo el color en abundancia, intenso y a veces metálico, en solitario o mezclado con gran osadía y acierto, en las formas más variadas, cortas o largas, escotadas o cerradas, voluminosas o escuetas.

Nathalie Rykiel, hija de la histórica fundadora quiso contar una historia de mujeres, muy femenina y sexy.

Para ello hizo desfilar a sus protagonistas curiosamente felices de encontrarse tan elegantemente vestidas a ambos lados de una valla de espino, abierta en múltiples frentes, lo que les permitía deambular y charlar entre ellas sin problemas.

Hubo también en su desfile un guiño 'un poco loco', a la reina de Inglaterra, según adelantó a la revista Gala, refiriéndose, quizás, a los cuadros escoceses en audaz combinación con otras formas y colores.

El británico Stuart Vevers, que desde 2009 da vida a la esencia y la elegancia de la firma Loewe, convirtió al abrigo en una de las piezas claves de su colección, hechas con piel de antílope, napa, ante, avestruz, visón, zorro cabalino, potro, a menudo mezcladas entre sí en una misma prenda.

Para mayor contraste, forros y cuellos eran de piel de borrego.

Vestidos y blusas de seda portaban los colores de las famosas vidrieras catedralicias, mientras que el marrón oscuro en todas sus variantes dio la tonalidad central de su colección, en la que el negro no estuvo ausente por completo, ni tampoco los colores vivos, fulminantes, en escuetos modelos monocolores, azul eléctrico o naranja, por ejemplo.

En busca de una silueta muy estructurada, casi arquitectónica, Vevers optó por dar volumen a la parte superior de la figura, gracias a las prendas de abrigo, que se llevarán sobre vestidos cortos, hasta la rodilla, o minis, y abundantes leggins de punto.

Bolsos en forma de baúl, pequeño recuerdo a los orígenes de la casa, fabricante de maletas de viaje, y zapatos de inspiración masculina, con tacón ancho, pero altísimo, completarán el invierno próximo el estilo Loewe.

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