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Chávarri asegura que le gusta hacer un cine comercial con la máxima dignidad

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Minutos antes de recibir un homenaje de la Muestra de Cine Europeo de Segovia, el director de cine Jaime Chávarri (Madrid, 1943) confiesa a modo de balance de su carrera que le gusta hacer "un cine comercial con la máxima dignidad posible, un cine popular; que luego resulte o no, es otra cuestión".

No obstante, el director de cintas como "Las bicicletas son para el verano", "Las cosas del querer", "Besos para todos" o "Camarón", sostiene en declaraciones a EFE que no es nada fan de su cine, puesto que "generalmente veo los defectos, más que las virtudes".

Eso no quiere decir que no haya producciones a las que no tenga especial cariño, incluso quizá sin que vaya en proporción con su calidad, como "Las cosas del querer", con Ángela Molina y Manuel Bandera.

Chávarri vuelve a ver muy poco sus películas, a veces cuando da clases a los alumnos de cinematografía, con un efecto contradictorio. "Algunas veces me quedo agradablemente sorprendido y otras me tengo que salir, no tengo una posición ecuánime, pero me gusta que sean muy distintas unas de otras".

El también actor, guionista y director artístico sonríe cuando recuerda su llegada al mundo del cine y dice que "entré como los pulpos, por todos los lados, luego vas aprendiendo mucho".

Hijo de Marichu de la Mora Maura y bisnieto del ex presidente del Gobierno Antonio Maura, Jaime Chávarri tiene especial cariño a Segovia, donde pasó su infancia en casa de su abuelo, en Sotosalbos.

Allí rodó sus únicas películas que no han sido encargos: "Los viajes escolares", en 1973, y "El río de oro", en 1985, dos proyectos "muy personales" que no tuvieron éxito y de los que tampoco existen copias.

"Es una pena, -recuerda Chávarri con cierta nostalgia- en su momento no funcionaron, pero creo que los mismos críticos que dijeron que no les gustaron, ahora escribirán que están muy bien, pero eso pasa mucho, hay que llevarlo con mucha tranquilidad".

En la conversación no faltan las referencias a la situación del cine español, que vive un momento "estupendo", a su juicio, sólo le basta con que las productoras y las televisiones sepan que es una mezcla de arte e industria, pero "si no entienden que tiene una parte de arte no salen adelante".

Chávarrri es feliz cuando habla de las películas españolas que están funcionando "maravillosamente bien" a la vez que apuesta porque se promocionen bien y porque se luche contra la pereza de la gente, contra la rutina, "aunque es cierto que para ver una película interesante hay que esforzarse mucho más que hace 30 años".

Este director valora que en plena Gran Vía de Madrid estén triunfando películas como "Celda 211" y "Ágora" porque, según dice, "calla un poquito a estas voces contra el cine español".

Automáticamente se pregunta "¿cuál es el motivo de que no tenga que existir el cine español, que no les gusta?, es mentira porque no van a verlo, toda esa especie de negativismo de rabieta me parece ridículo".

Mientras baraja un proyecto de coproducción con la India, Chávarri asegura que, si no es algo que le interese, ya no se molesta, ya que "doy clases y llevo una relación buenísima con el ocio".

Desconfiado del lado más público de la profesión, porque no le gustan las fiestas, el homenaje de esta tarde lo recibe "entre el pudor y la emoción".

Durante el acto, donde recibirá el título de embajador de la capitalidad cultural europea de Segovia en 2016, Chávarri se verá acompañado por gentes del cine, como los actores Verónica Sánchez, Óscar Jaenada, Cayetana Guillén Cuervo, Marisa Paredes y Francis Lorenzo.

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