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Chequia y Grecia se olvidan del fútbol

La República Checa vence a Grecia con dos tantos tempraneros en el partido más flojo de la presente Eurocopa (2-1).

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Cinco minutos de fútbol bastaron a la República Checa para tumbar a una inofensiva Grecia. Cinco minutos que pasaran a la historia de las defensas más desastrosas de una Eurocopa. El primer tanto llegó con apenas un minuto y medio en el cronómetro del colegiado. Torosidis, el central griego, entregó un regalo con forma de esférico a Tusman, que no desperdició semejante presente y metió un pase en profundidad perfecto para que Jiracek adelantara a los griegos. Apenas cuatro minutos después, Selassie aprovechó otro boquete enorme en la zaga griega para penetrar hasta línea de fondo y meter un pase atrás que aprovechó Pilar para empujar el balón a la red con la rótula. Cinco minutos, dos goles y adiós al fútbol.

El espectáculo que continuó a partir de ese momento puede ser calificado de muchas maneras, pero difícilmente como un partido de fútbol. La República Checa trató de controlar el esférico y lo consiguió gracias a la calidad de Rosicky, que bien desde una banda o desde el centro consiguó retener la pelota y hacer jugar a sus compañeros alrededor suyo. Grecia no había saltado al césped todavía. Tampoco se la esperaba. Un dato significativo: de todas las faltas que lanzó Karagounis, el conjunto griego no remató ninguna, mientras que en 2004 ganó una Eurocopa así. Fue a partir del minuto 30 cuando Grecia intentó una mínima remontada buscando la cabeza de Samaras o algún rechace. De hecho, Salpingidis consiguió perforar la meta defendida por Peter Cech pero el auxiliar acertó anulando el tanto por fuera de juego. Cuestión de milímetros. Con el aburrimiento como tónica general, llegó el descanso con 2-0 para los checos.

En la segunda mitad, Cech quiso devolver el regalo a Grecia, síntoma de buena educación. El meta salió a blocar un centro defectuoso de Samaras, pero chocó con Sivok y dejó el balón muerto para que Gekas empujara el regalo al fondo de la red. Era el minuto 52, los griegos tuvieron más de 40 minutos para soñar, pero ni siquiera se atrevieron. Continuó colegando balones al área buscando el milagro, pero no todos los años sonríe la suerte.

La República Checa, que había sustituido a Rosicky en el tiempo de descanso, desapareció por completo en la segunda mitad. Sin el mediocentro del Arsenal el conjunto checho fue incapaz de crear juego. Buscó las contras, lo intentó por bajo, pero fue incapaz de crear peligro a la meta griega. La imagen que resume la actitud de los checos a lo largo de la segunda mitad se produjo en el 86. Pilar, mejor de su equipo al cabo de los 90 minutos, se fue al córner para perder tiempo.

La mejor noticia llegó en el 90, cuando el colegiado francés, Stephane Lannoy, señaló el término del encuentro para alivio de los espectadores. Con la victoria (2-1 para los checos), la República Checa se queda a un paso de la clasificación, mientras que Grecia necesita un milagro para pasar a cuatros. Definitivamente, no es el año de los griegos.