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Cherie Blair asegura que su marido dudó mucho sobre la invasión de Irak

EFE

El ex primer ministro británico Tony Blair tuvo muchas dudas para dar el paso adelante y apoyar la invasión de Irak en 2003, pese a la seguridad que mostró públicamente a la hora de defender la operación militar.

Así lo reveló su esposa, Cherie Blair, durante su participación en el festival literario de Cheltenham (Inglaterra), donde aseguró que el ex primer ministro dio muchas vueltas a la conveniencia de emplear la fuerza para derrocar al régimen de Sadam Husein, pero que una vez tomada la decisión su obligación era mostrarse firme.

"Muchas de estas decisiones no están bien definidas. No son una cuestión de blanco o negro. En lugar de ser una cuestión de 80 a 20, muchas de ellas son más como de 51 a 49", explicó Cherie Blair.

En este sentido, afirmó que "a la hora de tomar esas decisiones, Tony es capaz de dar un paso atrás, absorber toda la información y entonces tomar una decisión".

"También es muy bueno para convencer al resto de que fue desde el principio una decisión 70 a 30. Yo creo que (la guerra de Irak) fue una de esas cuestiones de 51 a 49", añadió.

Cherie Blair hizo estas declaraciones un día después de que Blair asistiera en la catedral de San Pablo de Londres a un funeral en memoria de los soldados británicos muertos, donde escuchó las críticas del arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia Anglicana, Rowan Williams, por no medir "el coste" de esa guerra.

Williams, que en 2003 se mostró abiertamente crítico con el conflicto, manifestó en su sermón que la invasión de Irak seguirá siendo controvertida durante años y planteará un reto "a historiadores, moralistas y expertos internacionales".

Durante el servicio religioso, Blair intentó estrechar la mano del padre de uno de los soldados muertos, quien rechazó saludarle y le acusó de tener "las manos manchadas de sangre".

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