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China se afianza como potencia hegemónica frente a Estados Unidos

La crisis de la eurozona refuerza el poder del Gobierno chino en el ámbito financiero mundial ante la preocupación de Washington. El vicepresidente de EEUU exige a Europa actuar ya para parar el contagio

FERNANDO VICENTE

Como antiguo director del Banco Mundial en Pekín, y hoy director del departamento de Estudios sobre China de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins, Pieter Bottelier sigue muy de cerca todo lo que se mueve al otro lado de la Gran Muralla. Sin embargo, no duda en reconocer su estupefacción: "Me sorprendió ver que Klaus Regling, el presidente del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), saliera de inmediato para Pekín tras las negociaciones de Bruselas de finales de octubre para dotar de dinero al FEEF".

Para él, acostumbrado durante décadas a leer entre líneas para interpretar los vaivenes de la política china, no es sino "la confirmación de que entre China y Europa ya había negociaciones en marcha desde hacía tiempo".

Bottelier: "En Washington se comen las uñas" por el poder chino

Más que eso, para la mayoría de los analistas, el papelque el gigante asiático está desempeñando en la crisis financiera del euro no es sino la visualización de un cambio geopolítico radical: el del imparable ascenso de China a la categoría de potencia hegemónica mundial. Un hecho que, asegura Bottelier, "es fuente de gran ansiedad en Washington, porque prácticamente no hay nada que Estados Unidos pueda hacer, mientras que China, en principio, sí es capaz de ayudar en el proceso de rescate de los bancos europeos y del euro si es necesario".

Ahora mismo, la preocupación más urgente de EEUU es ver cómo resuelve Europa la crisis de deuda soberana que sufren los países del euro. Ayer, el Gobierno estadounidense volvió a reclamar a los líderes de la eurozona que actúen ya para frenar un cada vez más cercano contagio. Esta vez fue por boca del vicepresidente de EEUU, Joe Biden, quien afirmó que Europa ya sabe que tiene que reaccionar. "No hay alternativa y el tiempo se acaba, no sólo para Europa sino para Estados Unidos y el mundo", dijo, e instó a tomar "decisiones" aunque sean "difíciles".

Como consecuencia de la crisis del euro, China gana poder. EEUU lo rechaza: "Estoy seguro de que muchos se están comiendo las uñas en Washington estos días", apunta Pieter Bottelier.

El fondo de rescate necesitaría captar al menos 600.000 millones

O como dice el exembajador español en Pekín entre 1993 y 1999 y en Seúl hasta diciembre de 2010, Juan Leña, el rol que está jugando China en la crisis del euro "lo que subraya es el papel preeminente de China en las relaciones internacionales, donde ya venía siendo una potencia política y económica, y ahora lo es también financiera".

Ese es, precisamente, el paso final que acabará convirtiéndola en la potencia hegemónica. "Los chinos, sin duda, van a aprovechar la coyuntura. Es una oportunidad para pasar de actor imprescindible a actor decisivo", comenta Juan Leña. Una oportunidad que pasa por el Fondo Monetario Internacional (FMI), institución que, según aseguraron la semana pasada los ministros de finanzas de la UE, canalizará las ayudas de terceros a la zona del euro.

Regling busca en torno a un billón de euros para el fondo de rescate. Con esa cantidad se podrían cubrir los vencimientos de deuda de Italia y de España en los próximos años si fuera necesario acudir en su ayuda (la operativa normal es que, cuando vencen los títulos de deuda, los países que los han emitido tienen que devolver el dinero a los inversores que compraron esos bonos).

China podrá decidir qué peso gana en el FMI si al final pone más recursos

Con el aumento de la capacidad del fondo de rescate, este podría ser el cortafuegos que evitaría el contagio de la crisis del euro a la tercera y a la cuarta economía de Europa, respectivamente. El FEEF cuenta ahora con unos 440.000 millones de euros, pero la mitad ya está comprometida en los rescates de Irlanda, Portugal y Grecia.

Así que, en números redondos, necesita que un tercero (instituciones internacionales o bancos centrales de otros países externos a la eurozona) ponga un billón de euros, que desde luego no pueden salir directamente de las arcas del FMI, ya que en la actualidad tiene disponibles otros 490.000 millones de euros. Así pues, para que el FEEF sume 1,3 billones, alguien deberá poner encima de la mesa unos 600.000 millones de euros. Sobran los dedos de una mano para enumerar cuántos de los 187 estados miembros del FMI tienen capacidad para hacer frente a cantidades semejantes.

Lo explica Colin I. Bradford desde el think-tank demócrata Brookings Institution: la reforma del Fondo Monetario Internacional "se ha convertido en crucial", afirma, "porque los chinos, al decidir si ponen más recursos, y cuántos, en el problema europeo, estarán decidiendo también sobre cuánta voz y cuánto poder más van a tener en el FMI, hasta qué punto van a ser tratados como un igual o sólo como socio marginal de los miembros transatlánticos que ahora lo controlan". Quizá sean esos los detalles de la negociación secreta entre China y Europa que Bottelier sospecha.

En la vertiginosa sucesión de acontecimientos de crisis de la deuda europea, un mes equivale prácticamente a un año. Aparentemente, cuando terminó la decisiva cumbre europea del pasado octubre, Regling, el presidente del FEEF, regreso de Pekín con las manos vacías.

Hoy, las posibilidades de que China de un paso al frente parecen mucho más cercanas. En el último mes, Europa ha demostrado su poder mundial de la peor manera posible: contagiando su amenaza de recesión al globo entero. Chinos, indios, rusos, estadounidenses, brasileños, los poderes de siempre y los emergentes, ven cómo sus economías se frenan de golpe ante la paralización del mercado de ricos consumidores europeos, mientras que sus bancos centrales se ven obligados a intervenir para alejar el riesgo de colapso de sus entidades financieras. Acaban de comprobar así, en sus propias carnes, que "pasar de Europa" y de su euro no les saldrá gratis.

"La economía global, en su conjunto, y Asia como la región más emergente de esa economía global, deberían estar muy interesadas en resolver el problema de la eurozona lo antes posible", aseguraba el miércoles pasado al Financial Times Venugopal Reddy, el anterior gobernador del Reserve Bank of India (el banco central), considerado el salvador del país durante la crisis de Lehman Brothers en 2008.

Esa es la baza en manos de Merkel para convencer al presidente de EEUU, Barack Obama, de que, si él no pone dinero, al menos debería aportar la cesión de poder internacional suficiente como para que China sí acepte ponerlo. A cambio, los países de la eurozona deberán ceder más soberanía al Gobierno comunitario, para que Alemania acepte así también poner de su parte y ceda en su intransigencia antiinflacionista permitiendo que el BCE encienda la máquina de imprimir dinero para comprar directamente también una buena parte de la deuda italiana y española.

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