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La ciudad tártara de Kazán acogerá un monumento en memoria del bailarín Rudolf Nureyev

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El Ministerio de Cultura de Tatarstán, república rusa a orillas del Volga, anunció hoy, en el 70 aniversario del nacimiento del coreógrafo y bailarín de origen tártaro Rudolf Nureyev, la convocatoria de un concurso para el diseño de un monumento en memoria de este mito del ballet.

"Ha sido el presidente de Tatarstán, Mintimer Shaimíev, quien ha encargado la creación e instalación en Kazán de un monumento a Rudolf Nureyev", informó Zilia Valéyeva, viceprimera ministra y titular de Cultura de esa república.

Para Tatarstán, agregó, el nombre de Rudolf Nureyev tiene un gran significado.

"Además de ser una estrella internacional del ballet del siglo XX y un insuperable maestro del baile, también le llamaban, en efecto, el 'tártaro volador'. Esperamos que nuestro 'tártaro volador' quede pronto inscrito permanentemente en Kazán", indicó.

La primera piedra del futuro monumento será colocada el día de la inauguración del XXI Festival Internacional de Ballet Clásico Rudolf Nureyev, que se celebrará en Kazán, capital de Tatarstán, del 13 al 24 de mayo y que contará con la participación de estrellas mundiales de la danza.

Actualmente se están decidiendo los criterios técnicos del concurso y decidiendo con la alcaldía de Kazán la ubicación del futuro monumento.

Rudolf Nureyev nació el 17 de marzo de 1938 en un tren que realizaba el trayecto entre el lago Baikal e Irkutsk, al este de Siberia.

Comenzó a asistir a clases de danza en la escuela a los seis años y a los 17 fue descubierto en Leningrado (hoy San Petersburgo) por el director del ballet Kírov, quien le consiguió una beca para estudiar en la Escuela Coreográfica de esa ciudad.

En 1958 entró como solista en la renombrada compañía del ballet Kírov, donde cosechó importantes éxitos y fue contratado para realizar una serie de recitales en el extranjero.

El 17 de junio de 1961, al finalizar una gira por Europa y a punto de viajar de regreso a la Unión Soviética, Nureyev solicitó asilo político en Francia y no volvió a poner los pies en su país hasta 1987.