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Clara Rojas, ex rehén de las FARC, acusa a Ingrid Betancourt de que la separasen de su hijo

La ex rehén de las FARC dice que su carcelero, Martín Sombra, ordenó la salida del bebé a petición de Betancourt

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La ex rehén de la guerrilla colombiana de las FARC Clara Rojas culpa a la también ex rehén Íngrid Betancourt y al coronel Luis Mendieta, quien sigue secuestrado, de que la separarán de su hijo, que nació en cautiverio. En una entrevista que publica hoy el diario colombiano El Tiempo, Rojas sostiene que 'los responsables de que me hubieran separado de Emmanuel fueron ellos', al referirse a Betancourt y a Mendieta.

Rojas detalla este asunto en su libro Cautiva, sobre la experiencia de seis años en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y que presentará dentro de una semana en Bogotá. La ex rehén dice que Martín Sombra, quien era el carcelero de muchos de los secuestrados por las FARC con fines de canje, ordenó la salida del bebé a petición de Betancourt, quien junto con Rojas se presentaron juntas a las elecciones de 2002 como candidata a Presidencia y a la vicepresidencia de Colombia, respectivamente.

El rebelde, que después fue detenido, ha dicho que Betancourt y Mendieta acusaron a Rojas por 'maltratar' al niño, que nació en abril de 2004 y cuyo padre es un insurgente cuya identidad no ha sido revelada por la ex secuestrada. A los pocos meses, el bebé estaba enfermo y fue entregado a la familia de un campesino en el departamento selvático del Guaviare (este de Colombia) que lo luego lo puso a disposición del instituto estatal en uno de cuyos albergues de Bogotá fue hallado en enero de 2008, pocos días después de que las FARC liberaran a su madre.

'Lo que pasa es que el ambiente ahí era muy tenso, que todo lo que yo hacía con el niño les parecía mal', explica Clara Rojas, y añade que 'fue por su intolerancia (la de Betancourt y Mendieta), por estar dando quejas sobre cosas que no eran. Yo estaba luchando completamente contra la corriente'.

En la entrevista, la ex rehén cuenta cómo se impuso ante los compañeros de secuestro que le preguntaban por el padre del niño, y observa que ésta 'es una historia para Emmanuel' que ella se la contará cuando él se lo pida.

La ex cautiva también revela todas las dificultades de su relación con los otros cautivos y las que condujeron a la ruptura de su amistad con Betancourt, con quien fue secuestrada en febrero de 2002, cuando ambas estaban en campaña para las elecciones presidenciales del mismo año.

Durante el secuestro, 'vivíamos bajo un ambiente muy tenso (...). Nos juntan en el peor de los sitios, un campamento muy cerrado, rodeado por una valla muy estrecha, donde la posibilidad de movernos era mínima', dice Rojas, y observa que muchos no tenían la capacidad emocional que les permitiera ser más abiertos.

Rojas se lamenta de que la familia de Betancourt se reservó una prueba de vida suya (de Clara), y confiesa que en la experiencia de secuestro se le derrumbó la imagen que tenía de su antigua compañera de campaña, que era la de una mujer líder, que no se rendía. 'Es como si Íngrid hubiera estado secuestrada sola. La familia nunca se refería a mí, a pesar del sacrificio que había hecho (...). Me tenían olvidada. Nunca se referían a mí en sus declaraciones públicas', dice la ex rehén.

'No puedo explicar las conductas de Íngrid', añade Rojas, que revela que Betancourt, rescatada en julio de 2008 junto a tres estadounidenses y once rehenes más, no le permitió hacer uso de un diccionario de lenguas que le entregaron los rebeldes y que, incluso, la expulsó de las clases de francés que ella les impartía en la selva.

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