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El CNI alerta sobre la política energética rusa

Quiere "monopolizar el suministro", dice un informe confidencial

O. LÓPEZ-FONSECA / A. M. VÉLEZ

Atención a Rusia. Al menos, como proveedor de energía. Un reciente informe confidencial del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) advierte de las “pretensiones de monopolizar el suministro energético a Europa” por parte de Moscú.

En este documento, al que ha tenido acceso Público, el servicio secreto español alerta a Moncloa de que el Kremlin, a través del gigante estatal del gas Gazprom, está inmerso en “negociaciones” con otros países suministradores, como Irán, Argelia, Nigeria o Guinea Ecuatorial, con el objetivo de “hacerse con el control de las fuentes energéticas fuera de las fronteras rusas” y “convertirse en el suministrador en solitario de gas a Europa”.

En la misma línea irían los “importantes acuerdos de cooperación en el sector energético” suscritos por Rusia “con países iberoamericanos, en los que España también tiene intereses”, como Venezuela, Brasil y Bolivia.
En el caso de Nigeria, el CNI destaca que Gazprom, líder mundial de su sector, quiere controlar un gasoducto a Europa proyectado por el país africano, cuya “rentabilidad económica es más que dudosa”, subraya el informe.

España no compra gas a Rusia, pero sí petróleo (un 25% del total). La dependencia energética española respecto a Rusia es muy inferior a la que tiene el conjunto de la UE, que importa de la potencia euroasiática el 30% del petróleo que consume y el 35% del gas.

Esta materia prima es la que más preocupa al CNI, que subraya que el Foro de Países Exportadores de Gas (calificado como la OPEP del gas e impulsado recientemente por Rusia) ambiciona el “control del mercado del gas”. No obstante, el documento de Inteligencia recuerda que la fijación de precios en este mercado (con acuerdos a muy largo plazo) es distinta a la del petróleo.

Las recomendaciones del informe, que recuerda los intentos de Moscú de bloquear los gasoductos alternativos a Rusia e incide en la ausencia de una política energética común en Europa, avalan la estrategia de España en su política de aprovisionamiento de gas, basada en las plantas de regasificación (que permiten traerlo en barco y evitar los gasoductos) y en la diversificación de fuentes (Argelia, principal suministrador, aportará este año el 40%).

La elaboración de este tipo de informes fue reconocida por el director del CNI, Alberto Saiz, en su comparecencia del pasado 2 de marzo en la Comisión parlamentaria de Control de los Créditos Destinados a Gastos Reservados (conocida como Comisión de Secretos Oficiales).

A puerta cerrada ante los diputados que forman parte de la misma, Saiz admitió que su departamento hacía un seguimiento sobre el sector energético mundial y su relación con la seguridad española, al considerar este asunto como estratégico. 

 

En octubre, después de que la constructora Sacyr pusiera en venta su 20% de Repsol y antes de que se conociera el interés de la petrolera rusa Lukoil por la española, el CNI elaboró otro informe que advertía del riesgo geoestratégico que comportaría esa operación, que finalmente no se concretó. Según la tesis que manejaba el CNI, la entrada de Lukoil en el mercado español daría poder a Rusia para aislar energéticamente el sur de Europa, que es la única área importante del continente que actualmente no controla.

 

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