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La coalición prooccidental se impone en Líbano

EEUU alertó durante la campaña del aislamiento que sufriría el país si ganaba Hizbolá

EUGENIO GARCÍA GASCÓN / AGENCIAS

El líder prooccidental libanés, Saad Hariri, declaró hoy que la coalición que dirige, las "Fuerzas del 14 de Marzo", ganó en los comicios legislativos celebrados en el Líbano, donde competía con la oposición, liderada por Hizbolá, que apoya Irán y Siria.

"Es un gran día para la historia del Líbano democrático", afirmó Hariri ante sus partidarios, a quienes felicitó por haber ayudado a "obtener la libertad y la democracia" para el país. El ministro de Interior libanés, Ziad Barud dio una rueda de prensa para informar de los resultados definitivos. La coalición consiguió finalmente un total de 71 escaños frente a los 57 obtenidos por la coalición pro-siria liderada por el grupo chií Hizbulá, en un parlamento de 128 asientos.

Saad Hariri es el hijo del ex primer ministro asesinado en 2005, Rafik Hariri, cuatro meses después de dimitir de su cargo. Hariri padre era un multimillonario musulmán suní que fue el cerebro de la reconstrucción de la posguerra. La oposición culpó a Siria y mediante un comunicado, distintos líderes pidieron la dimisión del Gobierno y que Siria retirara sus tropas.

Sin embargo, hace unos días, el diario alemán, Der Spiegel, publicaba unas informaciones con las que acusaba directamente a Hizbolá, quien rechazó als acusaciones alegando que "no es la primera vez que una revista o un periódico difunde y fabrica, de modo deliberado, ese tipo de mentiras".

Con más del 54%, los libaneses batieron ayer el récord de participación en unos comicios generales, conscientes de que las urnas probablemente conducirán al país a un Gobierno de unidad nacional que permita el funcionamiento de las instituciones y no aliene el país del apoyo exterior.

Debido a la peculiar distribución electoral que rige en Líbano, la mayoría de los 128 escaños en liza estaban asignados de antemano y sólo unos pocos eran los que realmente contaban para decidir si la victoria se decantaba por las formaciones prooccidentales o por las prosirias y proiraníes.

La amenaza de que Occidente corte su ayuda ha sido una de las bazas que ha jugado la mayoría saliente para meter miedo a los votantes. Durante la campaña, EEUU también ha alertado del aislamiento que espera a Líbano si ganaba Hizbolá, mientras que Europa dijo que colaborará con quien venciera.

Los comicios fueron seguidos con atención por unos 200 observadores extranjeros, incluido el ex presidente Jimmy Carter, quien dijo no estar preocupado por el desarrollo de la votación pero sí por el día después, ya que EEUU o Arabia Saudí pueden decidir el boicot de Líbano si ganaba la oposición, mientras que Irán podría condicionar la política de Hizbolá.

La jornada estuvo marcada por la normalidad, si bien se registraron pequeños incidentes. En algunos lugares hubo denuncias de partidos que habrían comprado votos con dinero e incluso de partidos que pagaron el billete de avión a libaneses que residen en el extranjero para que acudieran a votar a ciertas formaciones cristianas.

Un Gobierno de unidad nacional debería conceder el derecho a veto al sector que haya salido derrotado de las urnas, como ha ocurrido en los últimos meses, de manera que las decisiones realmente importantes se tomen por consenso.

Las circunscripciones donde se jugaban las elecciones eran aquellas donde concurrían candidatos "independientes", que en realidad eran aspirantes lanzados por el presidente Michel Suleiman. Si estos candidatos logran la victoria, pueden convertirse en la bisagra parlamentaria.

En el Parlamento saliente había 70 diputados de la mayoría y 58 de la oposición. Las elecciones de 2005 se celebraron poco después del asesinato del ex primer ministro Rafiq al Hariri, en un momento en el que Líbano experimentaba un fervorantisirio.

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