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Los "coloristas escoceses", en exposición de aniversario de la fundación Fleming

EFE

Los llamados "coloristas escoceses" son un grupo de cuatro pintores que irrumpieron como una bocanada de aire fresco en el sofocante panorama del arte británico de comienzos del siglo XX, a los que la Fundación Fleming, que cumple diez años, dedica ahora una exposición.

Amigos todos ellos, John Duncan Ferguson, S.J. Peploe, F.C.B. Cadell y George Leslie Hunter gravitaron hacia la capital francesa, donde sufrieron la saludable influencia directa de los neoimpresionistas y los fauves.

Vincent Van Gogh, al que Londres dedica ahora una gran exposición (en la Royal Academy of Arts), escribió en cierta ocasión en una carta a su colega Gauguin: "El pintor del futuro es un colorista como nunca se ha visto antes".

Y años más tarde un artista muy distinto, Vassily Kandinsky, sentenciaría también en su manifiesto "Sobre lo espiritual en el Arte": "El punto de partida es el estudio del color y sus efectos sobre los hombres".

Los coloristas escoceses parecieron tomarse al pie de la letra la predicción del artista holandés y la constatación del ruso.

Influidos en un principio por las delicadas cualidades tonales de Whistler y Manet, sobre todo en los bodegones, pronto, sin embargo, se contagiarían, lo mismo en las naturalezas muertas que en los paisajes, a los que tan aficionados eran, de la explosión cromática de los "fauves".

Paisajes y bodegones, en especial los de Ferguson y Peploe, reflejan tanto las lecciones en materia de modelado a base del color del gran pionero de la pintura moderna, Paul Cézanne, como las de Matisse en la composición espacial y las yuxtaposiciones de colores puros.

Ferguson y Peploe fueron miembros destacados del grupo anglosajón de "fauves" de París, eran amigos de algunos de los artistas de vanguardia que vivían entonces en la capital francesa, como Othon Friesz o Pablo Picasso, y expusieron en varios Salones de Otoño.

Hunter y Cadell también pasaron en el extranjero sus años de formación como pintores: el primero, en California, donde formó parte de la comunidad artística y bohemia de San Francisco antes de viajar a la capital francesa, y el segundo, en París y Múnich.

Aunque en las primeras décadas del siglo XX los cuatro artistas pasaron temporadas juntos, sobre todo durante sus vacaciones en Francia, no llegaron a trabajar nunca como grupo.

Su designación como "coloristas escoceses" no se produciría hasta 1948, con motivo de una exposición de una galería de Glasgow que reunió las obras de los cuatro.

La colección Fleming, que es algo así como la embajada del arte escocés fuera de Escocia, ha organizado ahora una exposición de los cuatro (hasta el 1 de abril) que, para quienes no conozcan los museos de Edimburgo o Glasgow, constituirá un auténtico descubrimiento.

Su galería, situada en el elegante barrio londinense de Mayfair, se ha planteado como objetivo "elevar el perfil del arte escocés, que está mal representado en museos y galerías fuera de Escocia".

La fundación se creó hace ahora diez años, en abril del 2000, tras el anuncio de la compra del banco de inversiones homónimo por la Chase Manhattan Corporation de Nueva York, a fin, entre otras cosas, de preservar para el país la colección de obras de arte coleccionadas por los Fleming a partir de 1968 para decorar las paredes del banco.

En los años sesenta, el arte escocés no estaba suficientemente valorado, quienes lo coleccionaban fuera de Escocia eran pocos, lo cual se reflejaba en los precios, y así, David Donald, uno de los directores del banco, que tuvo la idea de colgar cuadros en los despachos, pudo comprar obras de extraordinaria calidad de los coloristas escoceses por sumas que hoy parecerían irrisorias.

Así, como explica Selina Skipwith, responsable de la colección Fleming, en un artículo para la revista "Scottish Art News", si a finales de los setenta era posible adquirir un buen Peploe por 5.000 libras, en 1988 un retrato de ese pintor titulado "Girl in White" se vendió en Christie's por 506.000 libras, todo un récord entonces.

Joaquín Rábago

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