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Condenado a 21 años y 8 meses de prisión el profesor que mató a su mujer con un hacha

Además deberá de indemnizar a cada uno de sus dos hijos con 125.000 euros, y con 30.000 a los padres de la víctima.

El profesor de Lugo procesado por matar a su mujer con un hacha ha sido condenado a 21 años y ocho meses de prisión, según la sentencia emitida por la Audiencia Provincial luguesa tras el veredicto de culpabilidad emitido hace casi 15 días por el jurado popular.

Según recoge el fallo, por el delito de asesinato es condenado a 18 años, uno menos de lo que pedía el fiscal y la acusación particular; a dos años en lugar de los tres requeridos por maltrato en el ámbito familiar; diez meses por maltrato de obras y otros diez por amenazas. Además deberá de indemnizar a cada uno de sus dos hijos con 125.000 euros, y con 30.000 a los padres de la víctima.

La condena que recoge la sentencia supone dos años menos de los que pedían las acusaciones, que sumaban una pena en conjunto de 23 años y ocho meses.

El abogado de la acusación particular, José Soto, ha mostrado su "total satisfacción" por el fallo dado a conocer este jueves, "teniendo en cuenta el veredicto y el margen de maniobra que tenía la presidenta del Tribunal". "Es correcto, sin ningún problema e incluso le impone las costas de la acusación particular. Era lo esperable y estamos satisfechos", ha manifestado sobre la sentencia. Soto ha avanzado que no recurrirá el fallo, al tiempo que ha ratificado que ya le comunicó la sentencia a la familia. "Era lo esperable. Entraba dentro de lo previsible", ha sostenido.

La víctima, de 43 años, murió a manos de su marido por los golpes propinados por un hacha en la madrugada del 26 de agosto de 2010. El condenado, Juan Carlos Pernas, era profesor en un instituto de Lugo, y llevaba 18 años de convivencia con su mujer en el momento de los hechos en un piso de la calle Carlos Azcárraga.

Pese a la condena, el procesado, que lleva en la prisión luguesa de Bonxe desde que se cometió el delito tras entregarse ese mismo día a la policía, buscó en todo momento que se le retirasen los cargos por malos tratos. "Jamás he dado un grito a nadie. Soy una persona pacífica", había manifestado durante su declaración en el juicio.

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