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La conferencia sobre racismo acaba con un pacto de mínimos

La adopción del texto se produjo por aclamación

DANIEL BASTEIRO

La conferencia mundial sobre racismo y xenofobia, convulsionada el lunes por las críticas del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, al Estado de Israel, acordó ayer una declaración conjunta de mínimos. La adopción del texto se produjo por aclamación y no contiene las opiniones del líder iraní sobre el sionismo o la formación de Israel como un "cruel y represivo régimen racista" contra los palestinos.

El texto reitera las conclusiones de la primera conferencia sobre el racismo, celebrada en 2001 en Durban (Suráfrica), pese a que EEUU e Israel pedían un "nuevo comienzo" que no recordara "una conferencia en la que no participamos", en palabras de Barack Obama. Ambos países boicotearon, al igual que en esta ocasión, la reunión de 2001 por las presiones de estados árabes para equiparar el sionismo con el racismo.

El texto aprobado urge a los 192 países de la ONU a erradicar cualquier forma de "racismo, discriminación racial, xenofobia e intolerancia", incluyendo las "calificaciones estereotipadas y negativas de las religiones", como "la islamofobia, el antisemitismo, la cristianofobia y el antiarabismo". El texto añade una referencia al Holocausto, indicando que "nunca debe ser olvidado" y pide combatir a los movimientos neonazis o fascistas.

La votación final fue adelantada del viernes a ayer por temor a que más delegaciones se retiraran totalmente de la conferencia, según explicaron fuentes diplomáticas. El último país en hacerlo fue la República Checa, presidenta de turno de la UE y que orquestó la salida momentánea de la reunión de las 23 delegaciones europeas durante el discurso de Ahmadineyad.

 

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