Público
Público

Consumo vela por que ningún fiel ofenda a su Dios con alimentos prohibidos

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El Ministerio de Sanidad y Consumo vela por que ningún fiel ofenda a su Dios al ingerir "alimentos prohibidos", mediante un etiquetado que recoge cada uno de los productos que podrían interferir en su salud espiritual.

En la víspera del Día Mundial de los Derechos de los Consumidores, el Instituto Nacional de Consumo ha trasmitido a la población el mensaje de que ya no solo vigila por su seguridad física sino, también, por el bienestar de almas y conciencias.

La directora general de Consumo y Atención al Ciudadano, Ángeles Heras, abrió hoy las puertas de las instalaciones del Centro de Investigación y Control de Calidad (CICC), para que los periodistas observaran cómo se lleva a cabo esta "importante" tarea.

El año pasado este centro investigó 8.500 productos de todo tipo que los inspectores de consumo consideraron sospechosos, de los que, finalmente, sólo un 7 por ciento presentaban alguna irregularidad.

Pero Consumo no se conforma con esta labor y va más allá para colaborar con las inquietudes espirituales de quienes profesan distintas religiones, en un momento en que España se ha convertido en un país receptor de multitud de inmigrantes.

Como ejemplo, Heras comentó que los musulmanes pueden comer tranquilos cualquier tipo de paté porque siempre sabrán, a través de su etiquetado, si contiene cerdo.

Conocerán si un alimento es "halal" o permitido por el Corán porque no presenta en su composición ingredientes o sustancias provenientes de animales prohibidos por la normativa islámica.

La comunidad judía puede limitarse, gracias a la tarea del CICC, al consumo de alimentos procedentes de la carne de cuadrúpedos si son rumiantes y tienen la pezuña hendida, o de pescados que tengan a la vez aletas y escamas.

Como ordena el Torá, las etiquetas que elabora el departamento que dirige Bernat Soria, ministro en funciones, ayudarán a los judíos a abstenerse de comer alimentos que contengan cerdo, caballo, conejo y liebre, o, por ejemplo, rape y anguila.

Consumo, según explicó la directora general, se preocupa además de que no tomen ningún producto lácteo con carne, como exige su religión, y puedan rechazar cuando lleguen al supermercado los quesos que hayan sido elaborados con cuajo animal, dato que contendrá el etiquetado.

Un caso similar es el de los hindúes o los shiks, cuya religión les veta la carne de vacuno, o el de los hare Krishnas, que tienen censurado el consumo de vinagre.

En cuanto a los católicos, la titular de Consumo y Atención al Ciudadano no comentó ningún asunto relacionado con su alimentación, probablemente, porque sólo se abstienen de la carne algunos días de la Cuaresma y la Semana Santa.

Heras se dirigió a quienes tienen "objeciones éticas" para tomar productos transgénicos y les tranquilizó, ya que las etiquetas les informarán de si el alimento ha sido genéticamente modificado.

Para aquellos que tengan especial sensibilidad hacia el mundo natural, la directora general de Consumo señaló que se respetarán sus "convicciones conservacionistas" y constará "obligatoriamente" en la etiqueta si una prenda de vestir o un calzado contiene fibras animales en su composición.

La salud también preocupa a este departamento, así que cualquier persona con limitaciones metabólicas o que elija una opción de consumo específica, como una dieta vegetariana o macrobiótica, tendrá toda la información correspondiente a su alcance.

Heras esgrimió que los laboratorios analizan la veracidad de las etiquetas para evitar "fraudes económicos" de modo que, dicho coloquialmente, "no se venda gato por liebre", así como los productos que les son remitidos, bajo sospecha, por los servicios de inspección de las Comunidades autónomas para su comprobación.