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Los convenios saltan por los aires con las nuevas exigencias de la CEOE

La patronal cede a las presiones del sector más duro y presenta un documento que deshace los avances de tres meses y amenaza con romper el pacto. El Ejecutivo podría decretar la reforma el próximo 10 de junio

BELÉN CARREÑO

La nueva, y breve, etapa de interlocución social está a punto de morir. La patronal española ha dinamitado el proceso de reforma de negociación colectiva al presentar un nuevo borrador de propuestas con exigencias inasumibles, según los sindicatos. La CEOE les acusa exactamente de lo contrario, pero en cualquier caso, pendientes de una última reunión mañana, las partes dan por prácticamente roto el acuerdo, que llevará al Gobierno a sacar la reforma por decreto, probablemente el próximo 10 de junio.

La secuencia de los hechos recuerda al baile de la Yenka. Izquierda, derecha, adelante, atrás y definitivamente... derecha. El presidente de la patronal, Juan Rosell, se entrevistó ayer en una fugaz reunión con los secretarios generales de UGT, Cándido Méndez, y CCOO, Ignacio Fernández Toxo, en lo que se preveía que podía ser la penúltima reunión antes de la firma. Pero lo que se encontraron fue un nuevo documento que deshacía todos los avances alcanzados hasta ahora y ponía la negociación a cero.

La federación de Madrid, ligada a Esperanza Aguirre, ha sido decisiva

Entre otras materias, el documento vuelve a pedir que los convenios decaigan si seis meses después de su caducidad no se ha renegociado un nuevo acuerdo entre empresa y trabajadores. También exigen que la empresa sea el ámbito donde se decidan los cambios de horarios, tiempo de trabajo o movilidad funcional, por lo que piden una "descentralización"; que se reduzca la cobertura exigiendo, por ejemplo, que los dos primeros años que un autónomo cree una empresa con menos de seis trabajadores no tenga que estar sometido a ningún tipo de convenio; o que se elimine de raíz la cobertura del personal de dirección, una categoría profesional que quedaría al arbitrio del empresario.

En el documento de 26 páginas de la patronal al que tuvo acceso este diario, no se citan modelos de contratación ni tampoco estructura salarial, dos aspectos que habían surgido de forma colateral en los dos últimos días. Sí se acepta la mediación y el arbitraje, pero siempre voluntario y no como una condición necesaria para ciertas decisiones empresariales de lo que se califica como "flexibilidad interna".

La estupefacción sindical era evidente ayer. Entre esta malograda reunión y la que recoge la foto que ilustra la información, dista menos de una semana. El martes anterior, tal y como se intentó demostrar con la distribución de la instantánea, los agentes sociales se encontraron en sintonía, y salvo problemas de plazos y concreciones temporales, se manifestaron capaces de firmar en la primera semana de junio la última reforma pendiente de la legislatura.

Se ha extendido la idea de que la reforma impuesta será más dura

Pero, en estos siete días, el sector más duro de la CEOE se ha revuelto contra la rúbrica del acuerdo. El movimiento interno está capitaneado por Arturo Fernández, líder de la patronal madrileña (CEIM), conocido por sus frecuentes apariciones en la televisión pidiendo el desalojo por la fuerza de los acampados en la Puerta del Sol de Madrid. Fernández, presidente también de la Cámara de Comercio madrileña, amigo íntimo de Esperanza Aguirre y conocido por pertenecer al círculo del rey, presentó un documento de máximos con lo que entienden que debería ser la negociación colectiva.

Entre otras cosas, CEIM reclama la capacidad de "autorregulación" que "ha de residir en la empresa", la apertura de una "vía que permita la modificación de las condiciones establecidas en convenio aunque sea con carácter temporal y aunque no haya acuerdo con la representación legal de los trabajadores" en el caso de que concurran circunstancias que "justifiquen la adopción" de estas medidas (sin especificar cuáles). Además, y sin que guarde relación con la negociación colectiva, vuelven a exigir un contrato único con el despido de 20 días, un contrato de "fomento del empleo" que se satisfaga con el salario mínimo o la extensión a tres años de los contratos de prácticas. CEIM tampoco quiere seguir pagando los primeros 15 días de baja médica, que cree que debe costear el Estado.

En comparación con esta propuesta, la de CEOE está descafeinada pero, en cualquier caso, remite a unos estados de la negociación ya superados que abocan a la ruptura de las conversaciones. A falta de una última reunión, la pelota está rodando hacia el tejado del Gobierno, que con toda probabilidad tendrá que presentar un decreto para regular la negociación colectiva, lo que podría suceder en el Consejo de Ministros del próximo 10 de junio.

Además, otros sectores patronales, como Andalucía y Catalunya, también han comenzado a distribuir entre el resto de las federaciones el acuerdo de reformas impuesto por el FMI a Portugal para el rescate, en el que se piden medidas liberalizadoras en el mercado laboral. La teoría empresarial es que la reforma impuesta será más agresiva aún que la que puedan pactar, y han instado al resto a esperar y ver.

Flexibilidad interna

La patronal quiere que los límites se enmarquen dentro del convenio de la empresa y los sindicatos del convenio sectorial.

Flexibilidad ordinaria

Los empresarios proponían que se pudiera cambiar hasta un 20% de la jornada anual, así como disponer de una bolsa de cinco días (40 horas) al año para alterar sin previo aviso.

Flexibilidad extraordinaria

Se diferencia en que está acotada en el tiempo. La CEOE pide distribuir irregularmente la jornada anual de trabajo hasta un máximo del 30% o modificar el calendario laboral hasta un máximo de diez días (80 horas). Aunque los empresarios acceden a dar un preaviso, no quieren llevarlo a discusión, mientras que los sindicatos querían llevarlo a consultas con los representantes de los trabajadores o a una Comisión Paritaria en caso de desacuerdo.

Descuelgue salarial

Los sindicatos piden que se lleve a una comisión paritaria y si no al arbitraje, y los empresarios quieren que si no hay acuerdo, el empresario se descuelgue de todas formas.

Ultraactividad

La CEOE quiere que se elimine la vigencia del convenio si no se ha renegociado a los seis meses de su caducidad uno nuevo. Los sindicatos rechazan que el convenio pueda decaer y piden incluir la figura del arbitraje obligatorio para que siempre se negocie uno nuevo.

Estructura

Los sindicatos accedieron a abrir la posibilidad del convenio de empresa aunque exista uno sectorial vigente.