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La corrupción policial en estado puro

'The Shield' es una de las producciones que inauguró la actual edad del oro de la televisión y la serie estrella de FX Networks durante ocho temporadas

ERIK LÓPEZ

Vic Mackey (interpretado por Michael Chiklis) es un policía adorado por sus compañeros, el encargado de resolver los delitos complicados y supervisor del equipo de asalto. Es muy bueno en lo que hace, el problema es que su propósito no es proteger y servir, sino dominar su distrito y ganar un poco de dinero extra.

The Shield aborda desde una perspectiva distinta el trabajo policial, no sólo nos habla de malos policías, sino que juega con la perspectiva del espectador hasta deformarla completamente. Aunque, en una primera toma de contacto, Mackey es un personaje odioso y digno de ser el villano de cualquier relato, con el paso de los capítulos se muestra como sus métodos funcionan y que a pesar de sus actos no es un malvado clásico.

La serie abandona los maniqueismos tradicionales y crea un grupo de personajes complejos, inmersos en situaciones para las que no hay una solución clara. Con el progreso de la serie, los personajes evolucionan y adoptan roles distintos: el corrupto se convierte en héroe y el honesto pierde la perspectiva.

The Shield es una de las producciones que inauguró la actual edad del oro de la televisión y la serie estrella de FX Networks durante ocho temporadas. No es para menos, ya que sus capítulos están narrados con intensidad, dinamismo y a la vez con una profundidad impropia, hasta su llegada, de las series policiacas.

Además, fue de las primeras en abandonar el caso de la semana y crear una trama continua que abarca una o varias temporadas. Una experiencia audiovisual única e imprescindible.

 

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