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Coslada 'connection'

Los locales nocturnos denuncian ahora, todavía con miedo, los atropellos de la banda de Ginés

DIEGO BARCALA

Tres palabras del oficial Jefe de la Policía Local Ginés Jiménez eran suficientes para que un hostelero de Coslada recibiera la bienvenida al infierno: "Me has fallado". A partir de ahí, la banda del ex capo encarcelado actuaba. Día sí y día también los hombres de Ginés acudían a pedir la documentación y a multar a los bares de copas y clubes de alterne de la localidad madrileña de 83.200 habitantes que no habían pasado por su chantaje. "La mafia de Ginés no pagaba nunca", asume el gerente de un pub.

Hoy declaran ante el juez los 24 policías detenidos el pasado jueves en la Operación Bloque. "Ginés sale seguro", vaticina el hostelero cosladeño. Su local está casi vacío. Apenas unos parroquianos juegan al billar mientras él escucha un programa de radio nocturno y escribe un discurso en un cuaderno. "Iba a llamar ahora mismo a la radio a denunciar todo". Los renglones acusan a Ginés Jiménez de haberse enriquecido gracias a sus chantajes con la ayuda de los políticos y los constructores. Las declaraciones del concejal de Seguridad, Antonio Murillo, negando haber tenido conocimiento de la existencia de una mafia policial en el pueblo le provocan la carcajada. "Yo le he visto tomar copas con él para aburrir", denuncia.

El dueño, portero, camarero y único trabajador del local asegura haber pasado tiempos mejores cuando montó el pub hace doce años en la misma calle donde están acumulados cinco locales de alterne. "Cuando estaba lleno era cuando venía. Le gustan los locales de moda, para pasearse. Nos llevábamos bien, pero un día me despisté y un camarero quiso cobrarle". Ese mismo día le lanzó su advertencia: "Me has fallado". Al poco tiempo recibió dos sospechosas multas de 900 euros por no tener más de dos personas en el bar como exige la ley. Ahora se plantea recurrirlas.

Único club rumano

Cerca del bar de copas, tres clubes compiten por los clientes en apenas 100 metros de acera. Uno de los locales está señalado como el origen de la denuncia por ser el único regentado por rumanos. La misma nacionalidad que las prostitutas que denunciaron los abusos. Se trata del "Club Social Oasis", que abrió la noche del viernes tras pasar dos días cerrado sin justificación aparente. Desde que abrió sus puertas hace dos años, la clientela del resto descendió de manera drástica. Los coches patrulla acudían repletos de policías locales, según los comerciantes de alrededor.

A pesar del esplendor del Oasis, las prostitutas y madames del resto de clubes lo señalan como el origen de la caída de la mafia.

Dos chicas en el Oasis

"Es probable que sus chicas se hayan cansado de follar gratis mientras la dueña se forra", explica una de las meretrices de un club vecino. "O de que abusaran de ellas", añade una compañera. Los detenidos también están acusados de un delito de lesiones. La noche del pasado viernes apenas había dos chicas en la barra del Oasis. Ni rastro del supuesto harén de éxito. Ni un cliente. Más afluencia de periodistas con cámara oculta que de usuarios de sexo de pago.

La dueña se niega a hablar. Pero a diferencia del resto de gerentes de locales nocturnos la preocupación no aparece en su mirada. En los otros clubes hay miedo por las represalias de la cuadrilla de Ginés. "Vinieron hasta cuatro veces por semana para pedir permisos y licencias", recuerda la propietaria de un local cercano al Oasis. "El acoso policial me ha obligado a no pagar el alquiler algún mes porque no me llega", añade. "Ole los huevos del que se ha atrevido a denunciar", resume.

De momento, el Ayuntamiento suspendió ayer de sus funciones a los 24 agentes detenidos. Hasta que haya una sentencia firme deberán entregar su placa y su pistola.

Cerca de los locales de prostitución de la calle del Príncipe de España, los bares de copas convencionales funcionaron con normalidad, pero también con miedo entre los dueños y los jóvenes. Camareros y parroquianos apenas dejaron escapar algún detalle de las prácticas de la hasta ahora seguridad local de Coslada. Aunque algunos dieron rienda suelta a la guasa. Un grupo de jóvenes de botellón se pasearon por el pueblo con camisetas con el lema: "¿Dónde está Ginés?". Otro grupo de adolescentes coreaba consignas de protesta: "¡Corrupción!".

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