Público
Público

La cuarta pasajera del Apolo 12

Un calendario de Playboy que llegó a la Luna en 1969 y otros 500 recuerdos espaciales salen a subasta en EEUU

MANUEL ANSEDE

Los viajes a la Luna fueron reales. Tan reales, que los tres hombres que se subieron al Apolo 12 en noviembre de 1969 se llevaron con ellos un calendario de Playboy con la fotografía de la modelo DeDe Lind con los pechos al aire. La Luna que visitó la misión era real. Y los tres tripulantes eran completamente humanos.

Cuando habían pasado 54 minutos y 35 segundos de la una de la noche del 19 de noviembre de 1969, el módulo Intrepid alunizó. El comandante, Charles Pete Conrad, fue el primero en bajarse de la nave. Era el tercer ser humano que ponía un pie en la Luna. '¡Uupii! Tío, puede que fuese un pequeño paso para Neil, pero es uno grande para mí', dijo Conrad de cachondeo, porque era un poco más bajito que Neil Armstrong, que había sido el primer hombre en el satélite cuatro meses antes.

En la Tierra, Conrad había apostado 500 dólares con la periodista italiana Oriana Fallaci a que diría esta chorrada para demostrar que la NASA no les escribía un guión grandilocuente. Detrás de él salió el piloto del módulo lunar, Alan Bean. Y el tercer astronauta, Richard Gordon, permaneció en órbita en el módulo de mando Yankee Clipper.

Gordon no pisó la Luna. Se quedó durante 31 horas a solas con la única compañía de la cuarta pasajera, DeDe Lind. Aquel calendario de Playboy, una reliquia pop de los inicios de la exploración del universo, se pondrá a la venta el 13 de enero en una de las mayores subastas de recuerdos de la carrera espacial. El precio de salida es de 1.000 dólares.

La casa de subastas RR, en el pequeño pueblo de Amherst (Nuevo Hampshire, EEUU), ofrece algunos detalles sobre las peripecias del calendario en su misión a la Luna. Según RR, alguien colocó el calendario en la aeronave para dar una sorpresa a sus tripulantes, tres hombres aislados en una minúscula nave en un viaje de 760.000 kilómetros hacia lo desconocido. 'En la tradición popular de los astronautas, el vuelo de las conejitas de Playboy se ha quedado como una de las bromas más icónicas', explica el catálogo. Más fotografías de mujeres desnudas zarparon hacia la Luna en las siguientes misiones.

Si los astronautas del Apolo 12 no sabían que estaban acompañados por una cuarta pasajera en topless, la adoptaron en seguida. La fotografía todavía conserva las cuatro tiras de velcro con las que fue fijada a las paredes de la nave. DeDe Lind, una muchacha de Los Ángeles, tenía 22 años cuando fue fotografiada para el calendario. Dos años antes, en 1967, había sido elegida Miss Agosto por la revista Playboy. Entonces declaró: 'Me encanta cocinar y limpiar'.

Gordon compartió con ella el brutal desamparo de estar solo en medio de la nada. Mientras, sus compañeros, Conrad y Bean, paseaban por el Océano de las Tormentas, una inmensa planicie de basalto en el lado oeste de la cara visible de la Luna. Al margen de su misión, ambos querían gastar una broma al mundo. Se habían llevado a escondidas un temporizador para su cámara con el fin de hacerse una fotografía juntos. El plan era que, a su vuelta, la NASA y el resto del planeta les preguntaran: '¿Pero quién os hizo la foto?'.

Los astronautas se toparon, por primera y única vez en la historia, con un artefacto humano que no habían llevado ellos. A pocos metros de su punto de alunizaje estaba la Surveyor 3, una sonda enviada dos años antes para preparar las misiones tripuladas al satélite. Los dos astronautas se comportaron entonces como 'un par de turistas revoltosos', según la propia NASA, y comenzaron a destrozar la sonda para estudiar algunas partes. Mientras, Gordon seguía en el módulo Yankee Clipper a solas con el calendario.

Obviamente, cogió cariño a DeDe Lind. '[El calendario], que voló conmigo a la Luna, ha estado en mi posesión y ha sido parte de mi colección personal de objetos espaciales desde mi regreso a la Tierra en 1969', admite Gordon, de 81 años, en el certificado de autenticidad que ofrece la casa de subastas. Junta al calendario, el mejor postor se llevará una fotografía firmada por la propia conejita de Playboy. En la imagen, la misma del calendario, con un palo de billar firmemente asido en la mano derecha, DeDe Lind escribe: 'Pete y Al me dejaron con un gran Dick en la órbita lunar en noviembre de 1969. Con amor'. El mensaje tiene guasa. Dick, además de ser el diminutivo de Richard, significa polla en inglés.

La subasta de RR incluye medio millar de recuerdos de la carrera espacial. Hay de todo, desde pedazos de las naves del programa Apolo hasta polvo lunar, pasando por una fotografía firmada por los siete tripulantes del transbordador espacial Challenger, que se desintegró en el aire el 28 de enero de 1986. Otro de los elementos más cotizados de la subasta serán los auriculares y el micrófono que empleó Charles Duke para comunicarse desde la Tierra con los tripulantes del Apolo 11, los primeros que caminaron por la Luna. Con este aparato se transmitieron las primeras palabras enviadas a seres humanos que pisaban una superficie que no era el planeta Tierra: “We copy you down, Eagle” (“Te recibimos aquí abajo, Águila”), dijo Duke. El astronauta Neil Armstrong, a bordo del módulo lunar Águila, respondió: “Houston, aquí Base Tranquilidad, el Águila ha alunizado”. El precio de salida de este aparato es de 5.000 dólares. La subasta esconde otro recuerdo insólito: un paquete de tabaco. Los cuatro cigarrillos, posiblemente los únicos que hayan viajado al espacio, acompañaron al astronauta Wally Schirra en su cápsula Sigma 7, con la que se convirtió en el noveno ser humano que salía del planeta, el 3 de octubre de 1962. Unos colegas le colocaron como broma el paquete de tabaco, marca Tareyton, y una pequeña botella de whisky Cutty Sark escondidos en la cápsula. Schirra se bebió el licor en cuanto regresó a la Tierra. El que quiera fumarse ahora aquellos cuatro cigarros, tendrá que pagar 1.000 dólares, como mínimo.

Más noticias