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¿Quién tiene la culpa de que el crudo esté caro?

La especulación duplica su peso y sube el coste de extracción

 

DAVID ANGLÉS

Con las bolsas dando bandazos y la crisis crediticia, los grandes inversores del planeta han encontrado un refugio para su dinero: las materias primas. Las aseguradoras, los grandes fondos de inversión y los planes de pensiones de los países ricos manejan un patrimonio de unos 50 billones de euros. A este dinero se suma un billón más en poder de fondos alternativos y otros tres billones de fondos estatales de países emergentes. Hasta ahora, para estos inversores, el mercado petrolero era casi desconocido. Pero las cosas han cambiado. Lo único que se vende ahora son productos de inversión vinculados a las materias primas, reconoce el representante en España de una gran gestora suiza.

Según algunas encuestas entre grandes instituciones de inversión, el dinero destinado a materias primas puede pasar de menos de un 2% del total de sus carteras a entre un 5% y un 10% en los próximos tres años. Un volumen enorme de dinero entrando en mercados, como el petrolero, donde las tensiones entre oferta y demanda eran ya patentes.

En otras palabras, la entrada de los grandes inversores ha contribuido a disparar el precio del crudo. Un reciente informe del Congreso de Estados Unidos ha concluido que el 70% del petróleo que se intercambia en el mercado neoyorquino de materias primas está controlado por especuladores, frente al 37% en 2000.

El petróleo se ha convertido para muchos grandes inversores en un refugio frente a la inflación y la debilidad del dólar.

El problema es que el aumento de los precios del crudo genera mayor inflación, creando así un círculo vicioso.

Además de la entrada de nuevos inversores, los precios del petróleo se mantienen altos por las restricciones en la oferta. En 2007, la producción mundial de crudo cayó por primera vez en cinco años y las reservas internacionales disminuyeron, según datos de la petrolera británica BP.

Los países de la OPEP, que producen un 40% del petróleo que se consume en el mundo, tienen poco margen. Sólo Arabia Saudí puede elevar su producción de forma rápida. Entre los países no asociados a la OPEP, la producción ha venido cayendo. Los recientes descubrimientos de crudo en Brasil son una excelente noticia para el mercado local, pero totalmente insuficientes para compensar la caída en la producción de otros países como Irán y Venezuela.

Por otra parte, la demanda de petróleo sigue siendo muy alta. Ni siquiera la crisis en Estados Unidos ha servido para aliviar las tensiones del mercado. El creciente consumo de China e India contribuye a que los precios sigan altos.

El triunfo de los pequeños

Aunque parezca sorprendente, los que más se benefician del aumento de los precios del crudo no son las grandes petroleras, sino los países productores y empresas de menor tamaño que prestan servicios a la industria petrolera. Según la Agencia Internacional de la Energía, de aquí a 2030 se tendrán que invertir más de 3 billones de euros en infraestructuras para la producción de petróleo.

En el año 2000, encontrar y producir un barril costaba cuatro dólares. En 2007 esta cifra se elevó hasta 18 dólares. En 2008, las petroleras invertirán 369.000 millones de dólares en exploración y explotación de petróleo, según Lehman Brothers. Las grandes compañías ingresan más dinero, pero también gastan más.

En los últimos dos años, con el crudo en máximos, los márgenes de las grandes petroleras se han deteriorado. Con este panorama, las grandes firmas de análisis recomiendan invertir en empresas de servicios más que en petroleras. Fabricantes de taladros, constructores de plataformas y empresas especializas en la perforación de pozos son los grandes ganadores.

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