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Decenas de miles de surcoreanos protestan contra Lee y el vacuno de EEUU

EFE

La crisis política desatada por el miedo ciudadano a la importación de vacuno de EEUU ha llegado hoy a su punto máximo con una manifestación masiva que ha reunido en Seúl a decenas de miles de personas.

La manifestación es la última de una oleada de protestas celebradas a diario desde el pasado 2 de mayo y ha convocado en Seúl, según la organización, a más de 700.000 personas con velas en las manos, como símbolo de las protestas populares contra la importación de carne de vaca estadounidense.

La estimación de la policía, que ha desplegado a 30.000 policías por todo el país, es significativamente más baja, de sólo 100.000 personas, pero los organizadores de la protesta calculan que se manifestarán en toda Corea más de un millón de personas.

A pesar de la participación masiva no se ha informado de que se hayan producido incidentes, pero en anteriores protestas se han registrado decenas de heridos y desde inicios de mayo la policía ha detenido a más de 500 manifestantes.

Esta protesta, que se prolongará durante la madrugada, llega en el momento más crítico de la crisis política para el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, después de que esta mañana recibiera la oferta de dimisión del gobierno en bloque.

El primer ministro, Han Seung-soo, y su gabinete presentaron la dimisión en pleno para asumir la responsabilidad de la crisis abierta por el acuerdo comercial firmado con EEUU para abrir el mercado al vacuno estadounidense, incluido el de reses mayores de 30 meses, más proclives al mal de las vacas locas.

Ahora el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, debe considerar si aceptar la dimisión colectiva o sólo las de algunos de los ministros.

Según fuentes de la casa presidencial citadas por la agencia local Yonhap, Lee podría aceptar pasado mañana la dimisión de media docena de los ministros, entre ellos los titulares de las carteras más relacionadas con la crisis del vacuno: Exteriores, Finanzas y Agricultura.

Precisamente, el titular de Agricultura, Chung Un-cheon, acudió a la movilización y trató de pedir perdón desde un estrado de la organización de la protesta, pero los manifestantes le abuchearon a gritos de "traidor" y no le dejaron hablar.

Temerosa de la cantidad de gente congregada en el centro de Seúl, la policía ha colocado una barrera de contenedores de mercancías para que la marcha no pueda alcanzar la casa presidencial.

La paciencia de la población se ha agotado después de solo tres meses de gobierno de Lee, en los que ha estado sujeto a una avalancha de críticas ciudadanas a raíz de asuntos diversos como la entrega de carteras ministeriales a hombres adinerados y una agresiva política de privatizaciones.

Pero el desencadenante de la crisis política ha sido la ola de manifestaciones callejeras que se vienen celebrando desde el 2 de mayo en todo el país, pero sobre todo en Seúl, para protestar contra la posible apertura del mercado surcoreano al vacuno de EEUU.

En este tiempo, el índice de aceptación de Lee sufrió una caída en picado en tres meses y ahora se sitúa en torno al 17 por ciento.

La tensión ha crecido en las últimas 24 horas ante un posible choque entre los manifestantes y miembros de organizaciones conservadoras, contrarias a las protestas, que han convocado una contra-manifestación en el mismo lugar, aunque la mayor parte de los 5.000 simpatizantes de Lee ya han abandonado su concentración.

Los surcoreanos protestan contra el acuerdo para abrir el país al vacuno de EEUU firmado en abril, un día antes de la cumbre celebrada en Camp David (EEUU) entre el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, y el presidente estadounidense, George W. Bush.

Los manifestantes acusan al Gobierno de haber tomado la decisión de ceder a la apertura al vacuno de EEUU para lograr objetivos políticos durante aquella cumbre, en lugar de haber impuesto los criterios sanitarios.

Aquella decisión de Lee se enmarca en el contexto de que el acuerdo de libre comercio entre EEUU y Corea del Sur corre peligro de ser aparcado, a pesar de que sólo resta el paso de ser ratificado por los respectivos parlamentos.

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