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La desigualdad perjudica la salud

PÚBLICO / Vitoria

Las mujeres que compaginan el trabajo remunerado con el trabajo doméstico en hogares sin un reparto igualitario de las tareas lo pagan con riesgos para la salud. Tienen peor calidad de vida, disponen de menos tiempo para dormir y practicar deporte y tienen más riesgo de caer en el tabaquismo, según un estudio del Ararteko, el defensor del pueblo en el País Vasco.

El informe revela que la sociedad otorga tradicionalmente roles sociales diferentes que influyen en las oportunidades y experiencias vitales y, por tanto, en los procesos de salud. En números, el estudio atribuye a las mujeres un riesgo un 56% más elevado de sufrir diversas patologías, un 81% más de probabilidad de dormir menos de siete horas y un 41% más de ser fumadoras. Además gozan de la mitad de probabilidad de practicar ejercicio en el tiempo libre.

Lo más preocupante es que el estudio muestra que la desigualdad en la distribución de las tareas del hogar no está disminuyendo en las parejas más jóvenes en la misma medida en que se percibe por parte de la sociedad y la opinión pública.

Mismas oportunidades

Después de analizar la influencia del sexo, el nivel socioeconómico y el lugar de nacimiento, el trabajo demuestra que las personas con escasos recursos económicos y bajo nivel de estudios tienen más propensión a la enfermedad. "No todas las personas gozan de las mismas oportunidades a pesar de contar con un sistema sanitario de acceso universal", concluyeron los autores. Conforme empeora la posición socioeconómica aumenta la dificultad de contar con una alimentación correcta y una asistencia médica adecuada. La proporción de hombres y mujeres que dice tener mala salud es un 76% y 49% mayor, respectivamente, entre pobres que entre ricos