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Detienen a 77 integrantes de una red dedicada a robar cable de cobre en 7 autonomías

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La Guardia Civil ha detenido a 77 personas en la provincia de Ávila, supuestos miembros de una red dedicada al robo de cable de cobre, que al menos cometieron un centenar de delitos en siete Comunidades autónomas, han informado hoy fuentes del Instituto armado.

La desarticulación de la red, que vendía el cobre robado a China y Alemania, se ha llevado a cabo mediante la operación "Chapi", iniciada a principio de año a raíz de varios robos de cable de cobre en la provincia abulense.

El arresto de las 77 personas, como supuestas autoras de varios delitos contra el patrimonio y la imputación de otra más por un delito de receptación, ha conllevado además la intervención de 120 toneladas de cobre robado y más de quinientas herramientas y maquinaria, entre ellas radiales, generadores, soldadores y percutores, con un gran valor aún por determinar.

La organización se estructuraba en un grupo dedicado al robo de cobre y otro a la receptación del material, y los autores materiales de la sustracción del cobre componían un grupo jerarquizado compuesto íntegramente por personas de origen rumano.

De los grupos en los que se dividía la organización, uno contaba con sede principal en Madrid e infraestructura en Alicante, estaba compuesto por veintinueve miembros y se dedicaba sobre todo a las zonas de Alicante, Murcia, Valencia y Castellón.

Un segundo grupo, asentado en Zaragoza, disponía al menos de trece miembros y cometía delitos en Zaragoza, Guadalajara y Huesca.

Un tercer conjunto, con sede en Toledo, actuaba en esta ciudad, en Ciudad Real, Albacete y el norte de la Comunidad andaluza, mientras que el cuatro, con sede en Madrid e integrado por trece hombres, actuaba principalmente en Castilla y León, en concreto en las provincias de Ávila, Segovia, Soria y Valladolid.

La organización recibía información mediante colaboradores que les decían donde podían actuar, tras lo que usaban un vehículo "lanzadera" para reconocer la zona y, posteriormente, desplazar allí dos o tres coches más y efectuar la sustracción.

Una vez robado el cobre, se dirigían a Madrid, donde entregaban el género a un segundo cabecilla que limpiaba, quemaba el cable y lo vendía a los receptadores, tras lo que el líder de la organización repartía el dinero obtenido siguiendo la jerarquía establecida.

Vendían el cable a un exportador, que se encargaba de venderlo en China y Alemania, ya que los agentes han constatado la venta de más de setecientas toneladas de cobre al segundo país y ochocientas al primero.

Dentro de los receptadores, se encontraban responsables de empresas de construcción que adquirían herramientas sustraídas por al banda además de facilitarles información sobre lugares donde practicaban los robos.

La operación Chapí ha abarcado el arresto de los responsables de seis centros de recuperación o plantas de reciclaje de chatarra, todas ellas ubicadas en la Comunidad de Madrid.

Como resultado de las averiguaciones, ha sido posible esclarecer mas de cien robos cometidos en Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, Murcia y la Comunidad Valenciana y los agentes dan por desarticulada una de las mayores bandas dedicadas al robo de cable de cobre que actualmente operaban en España.