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Diana Navarro se deja llevar por la voz de María Callas en "24 rosas"

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Tras conseguir un premio Ondas a la Artista Revelación y ser nominada a los Gramy Latinos, Diana Navarro se ha dejado seducir por la voz de María Callas en "24 rosas", su segundo disco y en el que quiere "volver a sorprender" incorporando nuevos "toques operísticos" a su habitual música fusión.

Apareció en la escena musical por la puerta grande: un Ondas, seis nominaciones a los premios de la Música y una más a los Gramy Latinos. Por eso, Diana sentía "una grandísima responsabilidad y respeto" con este segundo disco para que no le acusaran de "aprovechar la inercia de 'No te olvides de mí'", su primer álbum.

El resultado, según explica a Efe esta malagueña de 29 años, es "un gran trabajo" en el que "se han madurado mucho los temas para volver a sorprender a la gente de todas las edades".

La receta de Diana -y de sus colaboradores habituales, Manuel Illán y Chico Valdivia- es unir "a esa copla de peineta y bata de cola" y las saetas que cantaba desde niña, diferentes sonidos étnicos y árabes y, esta vez, algunos "toques líricos".

Esta tendencia surge del influjo que las grabaciones de María Callas ha tenido en la malagueña, y que se evidencia en "Mira lo que te has perdido", el sencillo de presentación de "24 rosas".

"Desde que descubrí la tremenda voz que tenía María Callas, hace poco más de un año y medio, la he escuchado a diario y me he entretenido en ensayar gorgoritos operísticos", explica.

Diana, se considera "sentimental, porque hay que serlo" y lo demuestra en cada detalle de su música, como en el título de su álbum y de una de sus 14 canciones, "24 rosas", que se inspira en "textos de Santa Teresa de Jesús" y "simboliza todo el amor y las ganas de emocionarse que contiene el disco, porque 24 son los latidos de más que tienes al enamorarte y las rosas el símbolo del amor".

Prueba de esa 'fibra sensible' fue la grabación del tema "Amor mío", en el que su letra le emocionó tanto que comenzó "a llorar y hubo que parar varias veces para que pudiera beber agua", comenta.

Y es que, ella misma define su trabajo como "música para gente con alma", porque la malagueña asegura que cuando empieza a crear -al igual que en su anterior disco ha tomado parte activa en la composición- "es como si entrara en trance para elaborar lo que luego se convierte en canción".

Curtida en los escenarios de bares y tablaos, Diana recuerda cómo lloró junto a su madre, en el sofá de su casa, cuando escuchó anunciar su nombre como nominada en la gala de los Gramy.

"Antes iba con un carrito, el mini-disc, el micro, los altavoces..." bromea sobre sus inicios la cantante, pero ahora, cuando se enfrenta a un concierto la hace de forma muy diferente.

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