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Días de campo y relax

Los spa rurales son un concepto novedoso de alojamiento en el que se combina la tranquilidad del entorno con tratamientos de belleza y salud.

ESPERANZA MORENO

Irse al campo de vacaciones o fin de semana hace mucho que ha dejado de ser sinónimo de renuncia a las comodidades y opciones de la vida en la ciudad. Los que estén pensando en escaparse de las tensiones urbanas pueden optar por los beneficios que ofrecen los spa rurales: un concepto novedoso de alojamiento en el que, además de disfrutar de sus habitaciones, jardines y entornos donde el reina el silencio, los clientes pueden beneficiarse de todos los mimos, atenciones y cuidados que proporcionan sus tratamientos de belleza y salud. Os presentamos cinco repartidos por diversos lugares de España:

LA POSADA DE LANGRE
El agua es protagonista en este alojamiento cántabro ubicado junto a una de las playas más bellas del norte, la de Langre. Quienes se hospeden aquí pueden relajarse con un circuito termal, masajes con aceites o con gemas y cristales y otras opciones menos convencionales, como tratamientos bio-energéticos. También hay propuestas dirigidas a parejas que incluyen el alojamiento, los desayunos, masajes o circuito, entradas a Cabárceno y cenas de mariscada, entre otras. Para el descanso, un puñado de habitaciones, todas diferentes, entre las que resultan más recomendables las que tienen acceso directo al jardín.

TÚNEL DEL HADA
En el corazón del valle del Jerte y en la población que los árabes bautizaron como Xerete o paraíso entre agua, este hotel, como La Posada de Langre, ha puesto todas sus atenciones en tan preciado bien natural. A su privilegiada situación -a 200 metros de una piscina natural- suma un spa con tratamientos de lo más sugerente, que evocan la magia de la Ruta de la Seda, el exótico Ceylán o el misterio de Turquía. También es posible dejarse envolver por el cacao, el café o las algas o incluso bañarse en leche, emulando a Cleopatra.

VILLA DE MOGARRAZ
De chocolate, de aceite de oliva, de barro blanco, negro o verde y ¡hasta de cerezas! Los tratamientos de este hotel rural son cuanto menos originales, y se combinan con una amplia gama de instalaciones a la búsqueda de la tranquilidad total: piscina climatizada, jacuzzi, sauna, duchas de nebulización, baño turco, camas de piedra caliente... Las habitaciones, por su parte, exhiben mobiliario colonial y techos abuhardillados y brindan vistas a la sierra y al pueblo de Mogarraz.

NIWA
Este pequeño hotelito de sólo diez habitaciones de Brihuega sigue la estética zen en la decoración y hasta en los tratamientos de spa que ofrece, desde el masaje a cuatro manos o con miel hasta rituales como el tratamiento a base de polvo de diamante o el facial con ADN congelado. El blanco y el negro son los auténticos protagonistas en la decoración.

CASA DEL ABAD
Este hotel palentino ofrece a sus clientes la posibilidad de desconectar en su exclusivo Alabastro Spa. No falta de nada en él, desde la piscina de chorros al baño turco. Ofrece una amplísima variedad de tratamientos para el cuerpo, desde algoterapia, vinoterapia o chocolaterapia hasta piedras calientes. Sus habitaciones también están pensadas para lograr el máximo relax de los clientes. En ellas se combinan los muros de adobe y piedra con una original decoración plagada de detalles vanguardistas. Y para llenar el estómago, el restaurante Arambol permite degustar cocina de autor en pleno campo palentino.

 



Posada de Langre



Túnel del Hada


Villa de Mogarraz


Niwa


Casa del Abad

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