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Donaciones y ensayos clínicos, una forma más de capear la crisis

EFE

La crisis económica contribuye a multiplicar el número de personas que participan en ensayos clínicos de lo más variado o en la donación de esperma u óvulos a cambio de un dinero extra que, en algunos casos, supera los 1.000 euros por prueba.

"En los últimos años se está incrementando el número de personas interesadas en los ensayos por el dinero", según afirmó a Efe uno de los responsables del ensayo de una nueva vacuna contra el sida, el doctor Juan Carlos López Bernaldo de Quirós, del Hospital General Gregorio Marañón en Madrid.

En España por donar óvulos, procedimiento que requiere una pequeña operación, la paciente recibe entre 600 y 900 euros.

Según explicó a Efe el portavoz de la página de información donaciondeovulos.net, César García Pont, "algunas de estas mujeres te cuentan que están en el paro o que no pueden pagar la hipoteca y que necesitan conseguir dinero cuanto antes".

Y las molestias derivadas de donar esperma se pagan a unos 40 euros por sesión. Después de 25 sesiones la suma de dinero por donar la semilla de la vida es de 1.200 euros.

"En los últimos meses escribe más gente para donar óvulos y esperma que se interesa sólo por la compensación económica intentando obtener ingresos como sea", confirmó García Pont.

El pago de las estas donaciones y de la investigación farmacológica en humanos viene determinado por el tiempo invertido en el ensayo y los inconvenientes al voluntario, no por el riesgo que supone el mismo, ya que hoy en día estos procedimientos están estrictamente regulados.

En los años 70 se hacían pruebas de medicamentos experimentales a menudo desconocidas en presos con la promesa de acelerar su liberación y en militares que querían saltarse el servicio en combate, según afirma en su página el servicio "on line" estadounidense para voluntarios de estos ensayos, "PGPG".

Hoy cualquiera puede formar parte en estos ensayos y recibir información detallada del estudio junto con un incentivo monetario.

Hay estudios psicológicos, del sueño, dermatológicos, dietéticos, cerebrales, vacunas, o incluso opiniones pagadas por voluntarios que sufran alguna enfermedad.

Algunos de estos ensayos incluyen un internamiento en una clínica para poder observar al paciente, que puede llegar a embolsarse hasta 100 euros por día, según afirma el registro estadounidense de ensayos clínicos pagados "Clinicaltrials.org".

En todos los casos se pagan los gastos del paciente y ocasionalmente los de un familiar que les acompañe, explicó a Efe el Instituto Nacional de Salud estadounidense ("NHI").

Aún así, muchos colaboran de manera altruista y otros, explicó a Efe un portavoz del Medical Research Council de Gran Bretaña Hazel Lambert, lo hacen para obtener un chequeo completo de su salud de manera regular y gratuita.

Pero la asociación británica TOPS, que regula estos ensayos, afirma que prestarse a estudios clínicos de manera muy seguida puede hacer que medicamentos distintos interactúen y reaccionen negativamente. Asimismo, el exceso de pruebas de sangre puede causar anemia.

La "Food and Drug Administration" estadounidense considera que cuatro semanas entre prueba y prueba de nuevos fármacos es suficiente, pero TOPS insiste en que deberían pasar 12 semanas.

Y los efectos secundarios de convertirse en sujeto de un experimento pueden ser irreversibles.

En 2006 un estudiante, que se prestó a un ensayo para recibir 2.000 libras (2.320 euros), perdió todos los dedos del pie y la punta de los dedos de la mano a causa de la gangrena tras una grave hinchazón provocada por los fármacos administrados.

El ensayo del "hombre elefante", como es conocido, se llevó a cabo en Londres para probar una medicina contra la leucemia, esclerosis múltiple y artritis, e hizo que a los voluntarios se les hinchara el cuerpo hasta impedirles la circulación.

Además, en 2007 las autoridades investigaron en Polonia la posible relación entre la muerte de 21 indigentes y una prueba de la vacuna contra la fiebre aviar por la que habían recibido unos dos euros a cambio de una inyección que resultó letal.

Ser un conejillo de indias puede acarrear una compensación económica y ayudar a mantener una conciencia tranquila, pero la posibilidad de cambiar salud por dinero no está del todo descartada.

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