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El escritor anglo-indio Hari Kunzru arma una revolución en un vibrante "thriller" político

EFE

Tras el gran éxito de sus dos primeras novelas, el escritor anglo-indio Hari Kunzru vuelve con "Mis revoluciones", un "thriller" político sobre los grupos antifascistas que atentaron en el Reino Unido a principios de los años setenta.

"Quería -explicó a Efe el joven autor- escribir un libro sobre alguien que está insatisfecho con el mundo, que protesta, que opone algún tipo de resistencia y que recorre el camino hacia la confrontación total con el Estado".

Recién publicada por la editorial Alfaguara en España, la nueva obra de Kunzru (Londres, 1969) ha vuelto a conquistar a la crítica por su convincente recreación de una época ajena al novelista, hijo de madre inglesa y padre indio.

Como si obedeciera al título, la novela supone, además, una revolución en la narrativa de Kunzru, pues, a diferencia de sus dos trabajos anteriores, "El transformista" (2002) y "Leila.exe" (2004), abandona los personajes de origen hindú y da vida a jóvenes británicos de clase media-baja que quieren cambiar el mundo.

"No es un libro humorístico y satírico, como los dos primeros, y tampoco aparece la India", explica el escritor y también periodista, reconocido por la reputada revista literaria "Granta" como "uno de los mejores novelistas jóvenes británicos" de los últimos años.

Según el autor, ganador de premios como el British Book Award al escritor del año en el 2005, esa vuelta de tuerca no ha gustado a los medios de comunicación indios, que se han sentido "decepcionados".

En "Mis revoluciones", Kunzru se mete en la piel de Chris Carver, un joven idealista que se opone a la guerra del Vietnam (1959-1975) y pertenece a un grupo radical de inspiración marxista que acaba poniendo bombas como represalia contra el 'establishment'.

Esa organización evoca, de alguna manera, a la llamada "Brigada Iracunda", un grupo libertario comunista responsable de una oleada de atentados en el Reino Unido entre 1970 y 1972, cuando sembraron pavor en este país varios grupúsculos revolucionarios antifascistas.

Sin abrazar la violencia de esos extremistas, Kunzru confiesa sentir "simpatía por las ideas de los radicales de aquella época" y no oculta que la novela contiene un "elemento de experiencia personal".

"Yo -explica- he estado en manifestaciones que, a veces, han resultado violentas. He asistido a reuniones políticas, pero sin comprometerme tanto como Chris Carver".

El caso es que, treinta años después, Carver se ha transformado en Michael Frame, un burgués cincuentón que se ha casado con una mujer materialista, que ha cambiado de identidad para ocultar su pasado y que ha olvidado por qué un día quiso hacer la revolución.

Hábil con la frase corta y bien documentado sobre ese turbulento periodo histórico ("Revisé -cuenta- numerosos libros e investigué mucho en Internet"), Kunzru juega con recursos como el 'flashback' (escena retrospectiva) para narrar la crisis de identidad de Carver.

Además, el novelista opina que la trama "resulta hoy relevante", pues esa "insatisfacción que conduce a acciones violentas contra el Estado" guarda una cierta similitud con el terrorismo de la red Al Qaeda, si bien "las diferencias son muy obvias".

"Supongo que podría escribir un libro sobre Al Qaeda luchando para crear su ciudad de Dios en la Tierra, pero no me importa esta gente", esgrime el autor que abomina también la "guerra contra el terrorismo" fomentada por el presidente de EEUU, George W.Bush.

"El error fundamental que cometió el Gobierno Bush fue pensar que la guerra que inventaron puede librarse como una guerra convencional", pero "combatimos el terror y el miedo, que son conceptos abstractos".

Aunque la novela puede interpretarse como un viaje electrizante por la metafísica de la rebelión, el autor no alardea de rebelde: "He sido -revela- un chico bastante bueno. Nunca me he enfrentado de verdad al status quo, porque siempre pensé que perdería".

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