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El escritor mexicano Elmer Mendoza asegura que la violencia "cada vez nos sorprende menos"

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Narrador de la cultura del narcotráfico, el mexicano Elmer Mendoza constata en "Balas de plata", la novela ganadora del último Premio Tusquets y que ahora se publica, que "la violencia cada vez nos sorprende menos" y que "el ser humano es corrupto por naturaleza".

Por eso Mendoza (Culiacán, 1949) ha asegurado hoy, al referirse a la crisis surgida entre Colombia, Venezuela y Ecuador tras la muerte en territorio ecuatoriano del jefe de las FARC "Raúl Reyes", que esperaba desde hace tiempo que se produjera un conflicto en América Latina.

"Hemos estado sin conflictos durante mucho tiempo y, de acuerdo con este dominó que es el mundo, donde siempre tiene que haber conflictos, armas, muertos y disparos, yo pensaba que entraría en un momento dado en América Latina un conflicto de esta naturaleza. Esperemos que no sea éste", ha dicho el escritor en una entrevista con Efe.

Aunque admite la existencia de "una actitud para la pelea y la guerra que responde quizá a los asuntos particulares de los pueblos", Mendoza apunta su dedo hacia el floreciente negocio de las armas como causa principal de los conflictos mundiales.

No en vano, "Balas de Plata", con la que ganó en noviembre pasado el III Premio Tusquets Editores de Novela, comienza con la siguiente reflexión de su protagonista, Edgar "El Zurdo" Mendieta, un depresivo detective de Sinaloa -la norteña región natal de Mendoza-: "La modernidad de una ciudad se mide por las armas que truenan en sus calles".

Mendieta ve interrumpida su terapia contra sus males psicológicos por el asesinato de Bruno Canizales, un abogado prestigioso que se divierte travistiéndose por las noches, y que aparece muerto por una bala de plata.

El Zurdo debe desentrañar una complicada trama en la que se mezclan políticos, narcotraficantes, policías, un antiguo amor y otros asesinatos cometidos también con balas de plata, en un ambiente de violencia y corrupción asfixiantes.

El autor mexicano se muestra "aterrado" al comprobar el grado de degradación alcanzado por la sociedad moderna en general y afirma que es muy difícil acabar con males "genéticos" como la corrupción y la violencia, porque "tendríamos que matar gente y eso es algo que no debemos hacer".

Mendoza asume la etiqueta de "narcoescritor" que le han impuesto por la temática de sus novelas -entre las que figuran otros títulos como "Efecto tequila" y "Cóbraselo caro"-, porque considera que es una forma de que le identifiquen los lectores, si bien defiende que en sus libros "hay muchas cosas" aparte de referencias al narcotráfico.

Escribir sobre violencia sigue sin causarle problemas, dice Mendoza, quien utiliza las noticias de la prensa como referencia de sus tramas y que ha comprobado que entre sus lectoras figuran cada vez más policías, magistrados y militares.

La música es un recurso empleado por el autor mexicano para "conectar" su historia a la realidad y "Balas de plata" cuenta con una extensa banda sonora en las que figuran los Beatles, los Rolling Stones, los Tigres del Norte y Rocío Dúrcal, entre otros muchos.

De hecho, la novela iba a titularse "Quién quiere vivir para siempre", como la canción de Queen.

Asegura que desde que obtuvo el Premio Tusquets recibe más llamadas telefónicas y más correos electrónicos, y que percibe un mayor respeto de "algunos sectores de escritores mexicanos y latinoamericanos".

Mendoza dice haber recibido "un plus de confianza" con un galardón concedido por un jurado en el que figuraban Juan Marsé y Almudena Grandes, autores por los que siente "un gran respeto".

Mantiene su gran amistad con Arturo Pérez Reverte, surgida en la época en la que el novelista español escribió "La reina del Sur".