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Algunos escritores admiten ser parte de una industria que contamina el medio ambiente

EFE

Escritores que participan del Salón del Libro Iberoamericano han admitido ser parte "necesaria" de una industria editorial que contamina el medio ambiente, aunque atribuyeron la mayor responsabilidad al "sistema político" y a la "dinámica del mercado".

En una mesa redonda sobre "La huella ecológica" de la literatura, celebrada en el Salón del Libro Iberoamericano de Gijón (Asturias, norte), que dedica esta edición a la defensa del medio ambiente, el guatemalteco Eduardo Halfón ha reconocido "ser parte" de la industria papelera, la cuarta con más emisiones de CO2, y ha asegurado que se tala un árbol por cada cien libros editados".

El autor ha rechazado que "el medioambiente suponga un desafío" a la hora de escribir, aunque ha asegurado que como hombre tiene una responsabilidad con la preservación del entorno que no la tiene como escritor.

El director del Salón, el chileno Luis Sepúlveda, ha dicho que "la literatura honesta no teme hundir sus manos en el barro de la historia, de la economía, de las ciencias del medio ambiente" y ha defendido la idea de una escritura militante y comprometida con los problemas del momento.

"Del mismo modo que la literatura se alimenta de escrituras distintas, puede darse el placer por derecho propio de meterse con lo político, ese aparato donde el poder encubre con una flatulencia retórica las trampas que los ricos les hacen a los pobres", ha afirmado.

Para Sepúlveda "el deterioro ecológico no es un designio ni un castigo divino y sus causas son culturales y por tanto políticas, fruto de la cultura del lucro, de la deshumanización progresiva de ese cinco por ciento de la humanidad que usufructúa del noventa y cinco por ciento de la riqueza planetaria".

El autor de "El viejo que leía novelas de amor" ha considerado que "el mundo ha resultado no ser más que una aldea dividida por el apartheid de la pobreza, un espacio que se reduce para los menos con el avance de la complejidad tecnológica, pero que se expande para los más, condenándolos a la soledad y al abandono, a la desaparición del ser, pues se es de, por y para el entorno".

"La dignidad de los seres humanos exige construir un mundo limpio, justo, equilibrado, y estamos a tiempo de empezar a conseguirlo porque lo mejor de la humanidad nos dice que otro mundo es posible", ha añadido.

El ecuatoriano Javier Vásconez ha destacado la seducción que para los escritores tienen las palabras y definió su trabajo como de "jardinería gramática", y la ecología como la necesidad de "tomar conciencia sobre el potencial de destrucción que tiene el hombre".

Vásconez ha dicho que "la literatura ayuda a entender la naturaleza porque propone una mira diferente sobre ella".

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