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"Este es un palo muy gordo"

Decepción española por no poder medirse a Brasil

L. J. MOÑINO

No podía imaginarse Casillas cuando leyó el manifiesto antiracista antes del partido que acabaría enfilando el túnel de vestuarios con la cabeza gacha. "Este es un palo muy gordo. No ha habido exceso de confianza ni les hemos faltado al respeto porque creamos muchas ocasiones", respondió apesadumbrado el capitán español, que lamentó los fallos defensivos en los tantos encajados: "En dos errores, nos han matado".

El pedigrí estadounidense no daba para imaginar que este grupo de jugadores viviría una de sus noches más amargas con la camiseta de la selección. "Ha sido una decepción muy grande porque merecíamos jugar la final, pero alguna vez hay que perder, aunque nos pica a todos".

Lo cierto es que España se quedó sin el anhelado enfrentamiento con Brasil en una hipotética final y sin superar el récord de partidos seguidos sin perder. Se estancó en 35 el día menos esperado de todos. Se podía barruntar batalla de Estados Unidos, pero no que fuera la selección elegida para truncar esa racha de 35 partidos sin perder iniciada el 7 de febrero de 2007 en Inglaterra (0-1). La derrota ha hecho mucho daño en el vestuario, que no le encontraba más aliciente a la competición que medir fuerzas con Brasil.

Entre el grupo existía la creencia que una victoria ante los brasileños multiplicaría el respeto que los rivales ya les tienen. "No hemos tenido suerte con el gol y ellos han sido peligrosos a la contra", reflexionaba Del Bosque, visiblemente afectado por el traspié y su primera derrota desde que está en el cargo. "Todos somos culpables cuando hay una derrota, pero no ha habido relajación por parte de los jugadores".

"Puede que tuviera que haber sacado a Llorente. Opté por Mata y Cazorla para dar entrada por bandas", reconoció el seleccionador. "Siento que no podamos jugar contra Brasil, pero esto es fútbol".

A los campeones de Europa se les puso el rostro tenso demasiado pronto. Hacía tiempo que no se les veía con ese rostro de preocupación. Hubo tantas caras de impotencia como intentos de progresión fallidos. La cara de agobio no se les cayó a los jugadores de Del Bosque desde que Altidore adelantó a Estados Unidos. Casillas se desgañitaba cada vez que tenía que colocar a su defensa en las jugadas a balón parado. A Xavi se le salían los ojos de sobreexcitación. Como a Bradley hoy en el túnel del vestuario, que no podrá jugar la final por su expulsión y se encaró con el árbitro.

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