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Dos estudios miran al daño cerebral, en batalla y en el deporte

Reuters

* Un estudio mira traumas por explosiones y lesionesdeportivas

* Los cerebros se encuentran salpicados de axones rotos yneuronas afectadas

* El descubrimiento da validez al argumento de la "lesióninvisible"

Por Sharon Begley

Las lesionestraumáticas en el cerebro, que se han convertido en la heridacaracterística de las guerras de Irak y Afganistán, sondoblemente crueles: dejan a muchas víctimas emocionalmentedestrozadas e incapacitadas a nivel cognitivo.

Pero como las lesiones cerebrales leves y moderadas noaparecen en pruebas médicas de imagen, los médicos e incluso losfamiliares son a menudo escépticos sobre la existencia de dañoreal.

Ahora, el primer experimento de su clase documentaexactamente lo que le hace al cerebro esa "lesión invisible", oal menos la causada por ondas expansivas o impactos físicosrepetidos: axones desmenuzados, que son los que deben transmitirseñales entre neuronas, neuronas atascadas como las delAlzheimer, vasos sanguíneos estrangulados.

Una lesión cerebral está salpicada con los restos machacadosde neuronas y otras células, de forma que "parece autofagia, elcerebro comiéndose vivo a sí mismo", explicó Lee Goldstein,investigador del Alzheimer en la Escuela de Medicina de laUniversidad de Boston y codirector del estudio.

El descubrimiento promete ayudar a que estas lesiones setomen más en serio, y podría llevar a tratamientos o medidaspreventivas. Además, se produce cuando tanto el Pentágono comola Liga Nacional de Fútbol Americano luchan con el legado de laslesiones en la cabeza.

Decenas de miles de soldados estadounidenses han sufridoesta clase de lesiones y algunos se han suicidado o cometidoactos violentos. En un caso especialmente terrible, un sargentodel Ejército que había sufrido golpes en la cabeza está acusadode asesinar a 17 civiles afganos el pasado marzo.

La invisibilidad de muchas lesiones "es un enorme problema",según el general retirado de Estados Unidos Peter Chiarelli,presidente ejecutivo de One Mind, un grupo benéfico que fomentala investigación neurológica.

Para añadir urgencia a la cuestión, se han producido variossuicidios de ex jugadores profesionales de fútbol americano querecibieron golpes en la cabeza durante su carrera.

HACIENDO VISIBLE LA "LESIÓN INVISIBLE"

Para el nuevo estudio, publicado el miércoles en la revistaScience Translational Medicine, los científicos compararon tresgrupos de cerebros.

Cuatro llegaron de veteranos del Ejército que habían sufridoel impacto de un explosivo casero o una conmoción. Cuatropertenecían a jóvenes atletas que habían sufrido conmociones. Yvarias decenas procedían de ratones que habían sido expuestos aexplosiones similares a las de un bomba casera.

Ninguno de los cerebros tenía lesiones evidentes. "Si lossostienes en la mano no ves ningún daño", explicó laneuropatóloga Ann McKee, de la Escuela de Medicina de laUniversidad de Boston y el Sistema de Salud de Asuntos deVeteranos de Nueva Inglaterra, codirectora del estudio.

"El escáner cerebral y la resonancia magnética no losmuestran. Hace falta un microscopio, incluso un microscopioelectrónico", añadió.

Con ese método, el daño era claro, y muy similar a lo quehan visto los científicos en cerebros de ex jugadores de fútbolamericano que recibieron golpes en la cabeza y a los que seidentificó, tras su muerte, como afectados por la encefalopatíatraumática crónica, conocida en el pasado como demenciapugilística.

Esa afección puede causar depresión, agresión, impulsividady pérdida de memoria, y se la ha relacionado con el suicidio."Los hombres se vuelven muy agresivos, desarrollan untemperamento con poco autocontrol, y su juicio falla", dijoGoldstein. "Todo esto forma parte del daño al cerebro", afirmó.

Las tres líneas de pruebas -de veteranos, atletas y ratones-sugieren un mecanismo común en el que los golpes en la cabezacausan encefalopatía traumática crónica, y ésta limita lasfunciones cerebrales.

Es posible que ni siquiera sean necesarios golpes muyfuertes para afectar a la habilidad mental. Un segundo estudiopublicado el miércoles mostró que algunos jugadoresuniversitarios de hockey y fútbol americano tenían puntuacionesmás bajas en pruebas mentales y de memoria tras una temporada degolpes repetidos pero menores en la cabeza.

Los jugadores, equipados con cascos especiales que medíangolpes en la cabeza, experimentaron de media 469 golpes en latemporada, según indicaron en la revista Neurology loscientíficos dirigidos por Thomas McAllister, de la EscuelaGeisel de Medicina de Dartmouth.

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