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ETA planeaba recibir a Patxi López con un coche-bomba

Interior dice que quería atentar en "los días cercanos" a la investidura del próximo lehendakari

GUILLERMO MALAINA

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmó ayer desde Londres que ETA planeaba perpetrar un atentado con furgoneta bomba en los “días cercanos” a la investidura del socialista Patxi López como lehendakari, prevista para el 4 o 5 de mayo. El secretario general del PSE en Vizcaya, José Antonio Pastor, recibió la noticia “con cierta tranquilidad”. “Por desgracia, no nos sorprende”, dijo.

Rubalcaba ya había hablado sobre tal amenaza el domingo, en su primera comparecencia pública tras la detención el sábado del supuesto jefe militar de ETA, Jurdan Martitegi. Sin embargo, lo había comentado con todas las reservas. “En este momento, no pasa de ser una hipótesis”, apuntó.

Ayer, en cambio, dio categoría de certeza a los planes de ETA para atentar contra el nombramiento del lehendakari socialista, a la vista de los primeros datos cotejados en el material intervenido a Martitegi en el momento de su detención, cerca de Perpiñán (Francia), junto a Gorka Azpitarte y Alex Uriarte, el presunto responsable del comando desarticulado que debería perpetrar la acción. “En la información incautada”, señaló el ministro del Interior, “había un documento del que se deduce que la pretensión [de Martitegi] era entregar [al comando] un vehículo, en este caso una furgoneta, probablemente con explosivos, a finales del presente mes”.

A su juicio, la hipótesis de que ETA deseaba consumar la amenaza de su último comunicado, contra el Gobierno de López, cobra fuerza porque “tiene la nefasta manía de querer estar presente en los grandes acontecimientos de la vida política”.

Rubalcaba negó, por otro lado, que en la detención del jefe militar de ETA en Montauriol se produjera algún disparo, tal y como apuntaban algunas versiones recogidas entre vecinos del lugar.

El ministro del Interior quiso subrayar también el mensaje lanzado ya el día anterior, contrario a cualquier proceso de diálogo con ETA, tras mantener una reunión con Jacqui Smith, su homóloga en el Gobierno británico, comprometido con el proceso de paz en Irlanda.

“Es un aviso de navegantes para que no se confundan, para que no se alimenten expectativas, porque no las hay”, señaló Rubalcaba, antes de insistir en que “el Estado lo intentó tres veces y desgraciadamente las tres veces salió mal por culpa de ETA. No habrá una cuarta”.

Mientras, en París, la juez antiterrorista francesa Laurence Le Vert decidía aplazar hasta hoy el traslado a la capital francesa de Jurdan Martitegi, Gorka Azpitarte y Alex Uriarte, retenidos en las dependencias de la Policía Judicial de Montpellier. La magistrada empezó a analizar el contenido de los interrogatorios realizados a los tres detenidos, así como el material incautado, antes de autorizar su traslado hoy a París. Entre tanto, en España, una de los nueve detenidos en la operación, Olaritz Aracama, quedó ayer en libertad.

 


El secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, afirmó ayer que la operación policial desarrollada contra ETA y la detención de su supuesto jefe militar, Jurdan Martitegi, “deja ver” que la situación de la organización es de “descomposición”. Destacó en ese sentido que sea el tercer responsable de los comandos detenidos en los últimos cinco meses, después de Garikoitz Azpiazu, Txeroki, y Aitzol Iriondo.

Preguntado sobre si Josu Ternera ha vuelto a la dirección de ETA, Antonio Camacho respondió que esta opción es “un tanto especulativa”, y subrayó a continuación los “cambios” que se suceden en la cúpula etarra durante los últimos tiempos.

El número dos del Ministerio del Interior rechazó por ello hablar de “especulaciones”, a la vez que advertía de que es “imposible” marcar fechas sobre el final de ETA. “Ha sido una losa de granito encima de los ciudadanos. Vamos por el buen camino y la voluntad es que termine cuanto antes”, señaló.

 

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