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Experimento fatal

Mourinho relega a Benzema al banco y su propuesta sin 9, muy poco trabajada, le complica la Liga

LADISLAO MOÑINO

 

El caos, lo impredecible, el desorden desde una alineación para una propuesta muy poco trabajada. Özil, Kaká, Cristiano y Di María colocados a pegotazos en un dibujo cubista. Pero hasta el cubismo necesita de un método, de hábitos y de automatismos, además de inspiración. De esto último tiene mucho el Madrid, pero para jugar bien al fútbol, ayer le faltaba mucho de lo otro. Jugó arriba con cuatro conductores de balón sin 9, sin referencia. Sin un futbolista para descargar el juego con paredes en la frontal del área; sin Benzema.

Mourinho tocó el sistema en Almería y tiró casi una hora a la basura. Y puede que más de media Liga después de ese experimento fatal. El empate trae consecuencias colaterales. La primera secuela de esa alineación de probeta son los cuatro puntos que ahora separan al Madrid de la cabeza. Con el paso futbolístico y eficaz que marca el Barça pueden resultar definitivos. La segunda consecuencia del tubo de ensayo en el que Mourinho metió su pizarra es Benzema.

Le había ensalzado en la previa. Los elogios sonaron a mimos para que no se derrumbara ante lo que parecía la inminente llegada de Van Nistelrooy. No. Su entrenador le estaba preparando para un palo más grande. Para decirle que ayer no tenía sitio en un equipo en el que el único 9 es él. Con su abulia, pero también con sus hechuras. Las mismas que a su entrenador no le parecen suficientes porque le obligan a cambiar demasiado su fútbol de cabecera. Las mismas que enseñó cuando asistió a Granero para el empate. Para entonces, Mourinho ya había decidido acabar con un experimento que le ha estallado en la cara, en las cuentas que pueden dejar al Madrid sin la Liga.

Su entrenador podrá reclamarle los puntos al arbitraje o al zambombazo que Cristiano estampó en el larguero. Pero no podrá borrar que durante una hora su equipo no jugó a nada, que su tubo de ensayo parió un embudo futbolístico. Kaká dejó un gran pase a Cristiano y poco más. Fue al borde del descanso, pero Alves le sacó el remate al portugués con los pies. Esa fue la única jugada que acertó a hilvanar el Madrid en todo el primer tiempo. En el arranque, el gol de Ulloa también respondió a ese desorden que gobernaba el partido. Una conducción vertiginosa de Piatti acabó con el argentino chocando contra Ramos. Ulloa cazó el rechace y se sacó un tiro raso que hizo inútil que Casillas se dejara las costillas en la hierba.

Fuera Marcelo, fuera Albiol. Dentro Carvalho y Granero. Tres centrales y el resto a la épica caótica, aunque con Benzema en el campo. Tuvo pausa y paciencia el francés para esperar la llegada de Granero. Justo lo que no habían tenido ni Cristiano, ni Özil, ni Di María, ni Kaká. Granero, en funciones de carrilero, se presentó en el pico del área para soltar un derechazo espectacular, de lateral brasileño de toda la vida.

Su posición formaba parte de la necesidad que había generado el caos de la alineación inicial de Mourinho. Eso es empírico. Aunque píe de los árbitros. Aunque hubiera ganado.

Almería: Diego Alves; Míchel, Marcelo Silva, Carlos García, Juanma Ortiz; M'Bami, Bernardello; Kalu Uche (Vargas, m. 63), Piatti, Crusat (Jakobsen, m. 75); y Ulloa (Goitom, m. 88).

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Ramos, Albiol (Granero, m. 63), Marcelo (Carvalho, m. 63); Xabi Alonso, Khedira, Di María; Özil, Kaká (Benzema, m. 53) y Cristiano.

Goles: 1-0. M. 59. Internada de Piatti, que choca con Ramos en la frontal del área y el rechace lo coge Ulloa, que bate a Casillas con un zurdazo raso y ajustado al poste. 1-1. M. 77. Granero, a pase de Benzema, de potente derechazo que se cuela por alto.

Árbitro: Pérez Lasa. Mostró tarjeta amarilla a Albiol, Kalu Uche, Carlos García, M'Bami y Özil.

Juegos del Mediterráneo: 13. 893 espectadores.  

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