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Un experto destaca la estabilidad aportada por los nacionalistas al sistema

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Los partidos nacionalistas se han convertido en su conjunto en la tercera fuerza electoral de España, lo que aporta "estabilidad" al sistema político español y lo conduce hacia un "bipartidismo imperfecto" en el que estas formaciones se han convertido muchas veces en elemento indispensable para gobernar.

Así lo ha afirmado a Efe el director del Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía (CADPEA) y catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Granada, Juan Montabes, quien ha recordado que los presidentes Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero han gobernado con apoyo de los nacionalistas.

Después de que las elecciones generales del pasado domingo dejasen "el momento más alto de concentración de votos y de escaños de PSOE y PP de toda la historia de la democracia" -ya que ambos partidos suman en torno al 85 por ciento de los sufragios y 323 escaños- y la caída del tercer partido estatal, IU, el conjunto de los partidos nacionalistas se transforma "en la tercera fuerza", ha expuesto.

En su opinión, esto da "estabilidad y singularidad" al sistema político español, que camina hacia un "bipartidismo imperfecto, sobre todo en la distribución territorial".

Para Montabes, IU ha sufrido el castigo que el electorado da tradicionalmente a las formaciones en las que aprecia fragmentación interna o crisis de liderazgo, por lo que ahora tiene el reto de "definir sus relaciones con el PC en su interior y su liderazgo en el conjunto de España".

Según este experto, la principal "sorpresa" de las elecciones generales ha sido la alta participación, del 75,32 por ciento, y ha destacado que es la primera vez que, registrándose tanta afluencia de votantes, no se produce una alternancia en el poder.

Montabes ha señalado que la elevada participación se debe a que el resultado de las elecciones se planteaba como "incierto" tras una legislatura "bastante intensa, confrontada y bipolarizada, lo que ha llevado a la movilización de los electores de los dos grandes partidos".

Sin embargo, el alto número de votantes ha conllevado el fracaso de la estrategia del PP que, desde el comienzo de la legislatura se basó en el mantenimiento de los casi diez millones de votos que logró en 2004 para lograr la victoria en 2008 "sin considerar que podía haber una participación tan elevada", ha dicho.