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Exposición del polifacético artista belga Marcel Broodthaers en el Reino Unido

EFE

El belga Marcel Broodthaers, artista poeta, fotógrafo, cineasta y organizador de exposiciones, fue un creador de clara inspiración surrealista y difícilmente clasificable.

Ahora, la galería Milton Keynes, en el condado de Buckinghamshire, en el sur de Inglaterra, le dedica una exposición que reúne más de cuarenta obras que cubren el período de 1964-1975.

Son obras en distintos medios y soportes -pinturas, ediciones bibliográficas, proyecciones de diapositivas e instalaciones-, según corresponde a un artista tan polifacético como imprevisible.

Broodthaers calificó las pinturas de su compatriota Magritte en las que se combinaba un texto con una imagen- la más célebre de ellas es la que muestra una pipa al tiempo que asegura en el texto que la acompaña "Esto no es una pipa"- como "el inicio de mi aventura".

El belga tenía un talento indudable para los juegos de palabras y las metáforas visuales y, tras comenzar en 1945 publicando poesía en la tradición del surrealismo y el simbolismo, y realizar en 1957 su primera película, "La Clef de l'Horloge", un poema cinematográfico en honor del dadaísta Kurt Schwitters, trabajó en París hasta comienzos de los sesenta como autor de poesía y ensayos.

En 1963 decidió dedicarse a las artes visuales e hizo su primera exposición con objetos procedentes de la naturaleza como conchas de mejillones, cáscaras de huevo, fémures humanos pintados con los colores de banderas, muchos de los cuales podrán verse en la exposición de Milton Keynes del 26 de junio al 30 de marzo.

Los títulos en francés de esas obras son suficientemente elocuentes: "Grande Casserole de Moules" (Gran cazuela de mejillones), "289 Coquilles d'Oeufs" o "Fémur d' Homme Belge" (Fémur de Hombre Belga) y "Fémur de la Femme Francaise" (Fémur de Mujer Francesa).

Entre las obras reunidas para la retrospectiva británica está su primera "obra de arte", la titulada Pense Bete, presentada como parte de su exposición inaugural en la galería St. Laurent, de Bruselas, en la que hizo el provocador anuncio de que deseaba hacer algo "insincero".

Broodthaers encerró en yeso, como si de la piedra fundacional de un monumento se tratara, varios volúmenes de su obra poética, convirtiéndolos de esa forma en totalmente ilegibles.

La actividad museística y el mercado del arte se convirtieron también para el creador belga en objeto de reflexión y parte de su actividad artística.

Así en 1968 instaló en su propia casa de Bruselas lo que calificó de "Museo de Arte Moderno, Departamento de las Águilas", que tuvo su continuación en la Kunsthalle de Düsseldorf en 1970 y dos años más tarde en la quinta edición de la "Documenta", de Kassel (Alemania).

Al comienzo, Broodthaers se autoproclamó director de ese singular museo, reconociéndolo como algo real y al mismo tiempo una construcción conceptual que introducía la idea de "crítica institucional", clave en sus obras posteriores.

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