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La extraña muerte en reposo de un futbolista

Puerta, Foé y Feher fallecieron mientras disputaban partidos de fútbol

IGNACIO ROMO

Una muerte diferente, extraña. Daniel Jarque no falleció en plena actividad física. Eso es lo que convierte su fallecimiento en especial, en un acontecimiento singular que rompe la norma de los últimos años, de esa tremenda lista de deportistas recientemente fulminados por la muerte súbita.

Diego García, el corredor de maratón guipuzcoano, falleció mientras corría. Antonio Puerta se desmayó después de una carrera durante el partido contra el Getafe. El húngaro

Feher se desplomó en pleno encuentro, igual que el camerunés Foé. Otro corredor de maratón, Ryan Shay murió en el kilómetro ocho de las pruebas de selección de Estados Unidos para los Juegos de Pekín.

Jarque murió en reposo. Estaba en su habitación, descansando. La suya es una muerte diferente, no se recuerda una como la suya en un deportista de élite en los últimos años.

Los cardiólogos afirman hasta la saciedad que el ejercicio físico es la apuesta más acertada que una persona puede hacer por su salud. Pero también recuerdan que, en las personas que padecen una enfermedad congénita, el riesgo de fallecimiento aumenta durante el ejercicio físico, tanto en las llamadas miocardiopatías hipertróficas como arritmogénicas, las que desaconsejan la práctica deportiva.

Por desgracia son muchas, demasiadas, las coincidencias del caso Jarque y el caso Puerta. Sábado. Agosto. Calor. Muerte súbita. Defensa. Zurdo. En su mejor momento deportivo. Esperando un hijo ... como si el destino hubiera querido unir de forma caprichosa el final de dos grandes futbolistas.

Puerta falleció en pleno esfuerzo, tras una carrera en la que bajaba a defender, por su carril de lateral izquierdo. No fue una carrera terriblemente exigente ni extenuante, pero fue una muerte en ejercicio físico. Esta es la primera diferencia con Jarque.

La segunda diferencia entre los fallecimientos del sevillista y el espanyolista se centra en lo que se conoce como antecedentes personales, uno de los apartados claves en la redacción de la historia médica de un paciente. Antonio Puerta contaba con un extenso historial de desmayos relacionados con el ejercicio físico. Más de cinco. El lateral izquierdo incluso ocultó algunos de ellos, sabedor de que su caché como futbolista podía quedar afectado por esta circunstancia. Puerta estaba en el punto de mira del Real Madrid, el suyo era un fichaje en estudio.

Jarque, al menos por lo que se ha sabido hasta el momento, poseía un historial anodino (como se suele denominar en medicina a la falta de antecedentes de enfermedad) en su ficha médica. Todo indica que sus pruebas cardiológicas eran normales y que se trataba de un futbolista con buena salud.

¿Estaba bien estudiado Jarque? Todo indica que sí. El Espanyol cumple al pie de la letra los protocolos de la Asociación de Médicos de Fútbol y, bajo la dirección del doctor Miquel Cervera, realiza electrocardiogramas, pruebas de esfuerzo y ecocardiogramas a toda la plantilla. Precisamente las pruebas médicas del Espanyol tuvieron lugar hace diez días. Y esa es la gran paradoja de la medicina del fútbol en los últimos años. Cada vez hay más pruebas cardiológicas, pero también cada vez hay más muertos.

Los expertos están de acuerdo en que hay alguna clave oculta que se escapa para explicar estas muertes. Y por eso es importante para la medicina acceder a la autopsia. "Las estadísticas son crueles, pero las muertes están ahí". La frase es del doctor Juan Ribas, médico del Sevilla, un club aún impactado por la muerte de Puerta. Han pasado dos años. Su autopsia no trascendió.

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