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La falsa inmunidad ante la crisis

Sarkozy ha alardeado durante la campaña de que sus políticas han evitado que Francia se convierta en España, pero ambos tiene problemas similares

JORGE OTERO

Durante la campaña electoral francesa Nicolas Sarkozy no ha dudado en usar la situación económica en España como arma arrojadiza contra su rival, el socialista François Hollande. "¿Hay un solo francés que quiera para Francia el destino de España?" se preguntó el presidente francés durante un mitin para desacreditar a su oponente.

El mensaje de Sarkozy a su electorado ha sido claro: 'nosotros no somos como los españoles, no estamos tan mal como ellos'. ¿Es cierta es afirmación? Si atendemos a los indicadores macroeconómicos (paro, déficit, , inflación, PIB...) es evidente que sí. Francia creció un 1,7% frente al 0,7% en España. El paro está en el 9,7% frente al 23%. En comparación con España paga unos intereses moderados por su deuda. Su inflación en 2011 se situó por debajo de la española: 2,3% frente al 3,1%.

El presidente francés ha defendido que gracias a sus políticas Francia no está como España o Grecia. Incluso ha asegurado que gracias a su Gobierno el país "ha resistido de forma increíble a la crisis". Pero Francia no es inmune. La crisis es global, azota a toda Europa, Francia incluida. Junto a la canciller alemana Angela Merkel -el llamado tándem Merkozy- Sarkozy ha impuesto al resto de Europa una política de duro ajuste fiscal y recortes masivos que estrangulan a toda Europa. Eso Sarkozy no lo ha dicho en campaña.

Es evidente que la economía francesa es más robusta que la española, sobre todo por su mayor tejido industrial, pero sus problemas son similares. En 2012 todo indica que va a sufrir un parón. Los síntomas de estancamiento son claros: las previsiones apuntan que Francia sólo crecerá un 0,5% y el paro superará el 10%. Además, los expertos denuncian que la economía francesa ya no es tan dinámica como hace unos años. "Ha habido una alarmante pérdida de competitividad y bajo crecimiento de las Pymes. Hemos descendido en cuota de mercado a nivel global", denuncia Virginie Monvoisin, profesora de la escuela de negocios Grenoble.

Pese a los recortes aprobados por Sarkozy, Francia también tiene un problema con el déficit público. El año 2011 lo cerró en el 5,2%. Sarkozy promete el equilibrio presupuestario para 2016, pero pocos creen que sea capaz de hacerlo: el FMI prevé en que 2013 el déficit público estará en el 3,9% y será difícil dejarlo a cero antes de 2016.

Las últimas previsiones del organismo internacional también prevén "riesgos elevados" en la economía francesa y alertan de que la recuperación de la que tanto alardea Sarkozy es "muy frágil".

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