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Fernández Ordoñez: La oposición desde dentro

El polémico papel del gobernador del Banco de España cobra una nueva dimensión con la salida de Solbes del Gobierno

F. SAIZ / V. ZAFRA

A finales de febrero, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, se reunió con Mariano Rajoy y su portavoz de Economía, Cristóbal Montoro, para intentar desactivar la campaña de hostilidades del PP contra la entidad, sobre todo a raíz del caso, entonces larvado, de Caja Castilla La Mancha. En el encuentro, Fernández Ordóñez le pidió a Rajoy "confianza" en sus decisiones sobre la crisis financiera, porque "yo soy una persona seria".

La reunión, celebrada en plena campaña electoral de Galicia y Euskadi, no suavizó la beligerancia del PP, pero algún efecto debió tener porque casi tres meses después, el pasado viernes, Rajoy se dedicó a piropear los polémicos (aunque moderados en el fondo) planteamientos del gobernador sobre el futuro de las pensiones en España, a los que calificó de "oportunos".

La reacción de Rajoy fue inversamente proporcional a la del Gobierno, alguno de cuyos miembros (el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho) atacó con saña las ideas de Fernández Ordóñez, en especial por decir que la Seguridad Social puede perder su superávit este mismo año.

¿Qué ha pasado para que un gobernador de carné socialista, cuya designación fue tildada de sectaria por parte del PP, sea ahora bandera de la oposición, mientras es criticado desde el Gobierno que lo nombró?

Oficialmente, no pasa nada. La vicepresidenta De la Vega se encargó el viernes de enfriar la polémica al subrayar la autonomía del Banco de España, y fuentes del Palacio de la Moncloa resaltan sin animosidad que el Gobierno comparte algunas de las propuestas de reformas de Fernández Ordóñez y rechaza otras, "como es bien sabido". Además, los mismos medios creen que "el Gobierno y el Banco de España están condenados a entenderse" en muchos temas, como por ejemplo la hoja de ruta para reestructurar el sistema financiero.

Pero, entre bambalinas, el malestar del Gobierno es evidente. Además, ya no está Pedro Solbes, hasta ahora vicepresidente económico, para defenderlo y matizar sus mensajes, como ha hecho con frecuencia en el pasado. Un experto economista con influencia en Moncloa dice no entender las manifestaciones de esta semana del gobernador sobre la Seguridad Social o las que hizo sobre el despido en febrero. "Su actitud sólo es explicable como una forma de vedetismo", asegura. "El Banco de España debe dedicarse a la supervisión, donde tiene mucho que hacer, y no a meterse en polémicas absolutamentegratuitas".

¿Polémicas? Desde el Banco de España niegan la mayor. Fuentes cercanas a la entidad aseguran que "las declaraciones del gobernador en la Comisión del Pacto de Toledo se hicieron en el foro adecuado y fueron extraordinariamente moderadas, como reconocieron algunos de los portavoces parlamentarios, evitando explícitamente hacer recomendaciones concretas,".

Medios cercanos al ex vicepresidente Pedro Solbes, que fue el que propuso a Fernández Ordóñez como gobernador, coinciden en que la polémica se ha desorbitado. "Sus planteamientos forman parte del catálogo de reformas que defienden todas las instituciones económicas internacionales", dicen. Con cierta sorna, los mismos medios resaltan que sus declaraciones son sólo un ejercicio de realismo: "Resulta que al Gobierno se le ha criticado por no admitir la realidad de la crisis en su momento y ahora, cuando alguien alerta de los riesgos que existen, se monta el follón" .

El agresivo intercambio de declaraciones sobre el futuro de la Seguridad Social invita a reflexionar sobre si la salida de Solbes del Gobierno puede llegar a afectar a las relaciones del propio Ejecutivo con el Banco de España. Las fuentes consultadas creen que es demasiado pronto para saberlo, pero lo que está claro es que Solbes fue su mentor y defensor, y le garantizó una interlocución directa con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que le ha pedido opinión en temas muy variados.

Además, Solbes y Fernández Ordóñez comparten muchas ideas de sesgo liberal y defienden la ortodoxia económica "clásica", como la adjetivó el ex vicepresidente en su despedida del cargo.

Sin Solbes sentado en el Consejo de Ministros, no está claro que el gobernador vaya a ser más incisivo en sus demandas de reforma al Gobierno. Pero, según fuentes que conocen bien su relación personal y profesional con el ex vicepresidente, lo que parece seguro es que el Ejecutivo va a tener menos paciencia con sus manifestaciones. Ahora no hay nadie en el Gobierno que pueda salir en defensa de Miguel Fernández Ordóñez o contrarrestar las opiniones en contra, y el ministro Corbacho, que se siente directamente criticado por el gobernador (a él le competen tanto la legislación sobre el despido como la Seguridad Social) tendrá las manos libres para responderle con la misma dureza de que ya hizo gala el pasado jueves.

Argumentos en contra

Por si acaso, medios cercanos al Gobierno preparan argumentos contra la actuación del gobernador. Aunque hasta ahora Zapatero y el equipo económico le han prodigado alabanzas, especialmente por su gestión de las provisiones bancarias que implantaron sus predecesores, lo cierto es que hay cosas de su mandato que no acaban de gustar en el entorno de Moncloa. Por ejemplo, su falta de habilidad para engrasar y rematar la anunciada fusión entre Caja Castilla La Mancha y Unicaja. La ruptura de las negociaciones obligó finalmente al Banco de España a intervenir la entidad castellano-manchega.

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