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Francia exhibe una redada de 276 refugiados

La ONU critica la violencia policial en el campo de Calais. Los medios fueron avisados del desalojo

ANDRÉS PÉREZ

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) formuló ayer una dura crítica contra el Gobierno francés por el desalojo policial de un vasto campamento de refugiados, solicitantes de asilo e inmigrantes sin papeles conocido como La Jungla, en los alrededores de Calais, a orillas del Canal de La Mancha.

Eran las siete y cuarto de la mañana de ayer cuando los camiones de la Policía y de la Gendarmería francesas empezaron a rodear el poblado, ese vasto bosquecillo arenoso y auténtico descampado de chabolas que es, desde hace 15 años, un símbolo del desaguisado migratorio de la UE.

500 agentes fueron a evacuar a los 400 sin papeles del campamento

A los pocos minutos, empezaron los choques. Como el ministro había anunciado ya la semana pasada la operación y las cámaras de televisión estaban presentes, muchos sin papeles habían preferido abandonar el campamento por sí solos hace unos días.

Aun así, unos 50 militantes de los grupos alterglobalistas No Border formaron una primera barrera, frente a los policías, para intentar proteger a unos 400 sin papeles que permanecían ocultos entre la maleza.Tras ese primer enfrentamiento entre agentes y militantes, que acabaron con la detención de cinco activistas, los más de 500 policías desplegados pasaron a mayores y se concentraron en los inmigrantes. Con gran rapidez, detuvieron a 276 extranjeros, 135 de los cuales eran menores de 18 años. Tras evacuarlos en autocares, los bulldozers entraron en acción y arrasaron las chabolas. En dos horas, la operación de limpieza había terminado.

El ministro de Identidad Nacional anunció nuevos desmantelamientos

El ministro francés de Identidad Nacional, Eric Besson, manifestó una satisfacción a prueba de bombas tras la operación policial, a juzgar por los juegos de palabras que se permitió emplear: 'La ley de La Jungla no puede durar eternamente en nuestro territorio. Debemos desmantelar los campos-base y desarticular las redes de traficantes de seres humanos', afirmó el ministro, que además anunció nuevas operaciones inminentes en otros puntos de la geografía francesa.

De qué modo puede una operación policial anunciada por televisión hace una semana, y televisada en directo, atrapar in fraganti a 'traficantes de seres humanos', es un secreto que sólo los políticos conservadores franceses actuales conocen.

El juego de palabras sobre 'la ley de La Jungla' recibió ayer múltiples críticas. Uno de los afectados, Bilal, un kurdo de 18 años que vivía en el campamento, respondía así al ministro: 'No podemos ir a ningún lugar. En todas partes, la Policía nos atrapa. La Jungla es nuestra casa', explicó.

El ACNUR publicó ayer un comunicado para subrayar que la operación 'no resuelve los problemas de las personas concernidas'. Más aún: la organización de la ONU recordó que en el campamento vivían muchos refugiados y apeló 'a las autoridades francesas a garantizar que quienes solicitan el estatuto de refugiado puedan acceder a una tramitación justa, con derecho a presentar recurso'.

La secretaria nacional del Partido Comunista francés, Marie-Georges Buffet, expresó su 'indignación' y destacó que los vecinos de La Jungla en su mayoría afganos, iraquíes y kurdos 'son sólo hombres, mujeres y niños cuya única culpa es la de haber huido de la guerra y la miseria para intentar encontrar una vida mejor'.

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