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El fútbol español arropa a la familia de Preciado en su despedida

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La iglesia de los Padres Franciscanos de Santander se ha quedado hoy pequeña para acoger a los cientos de personas que han acudido al funeral en memoria de Manolo Preciado, entre los que se encontraban jugadores, técnicos y directivos de muchos clubes de fútbol españoles, que arroparon a su familia.

El secretario de Estado para el Deporte y presidente del Consejo Superior de Deporte, Miguel Cardenal; el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna; y el delegado del Gobierno en Cantabria, Samuel Ruiz, han sido algunas de las autoridades que asistieron al funeral oficiado por el párroco de esta iglesia, José Luis Idoiaga; el capellán del Sporting de Gijón, Fernando Fueyo; y el párroco del Barrio Pesquero; Alberto Pico, amigo personal de Manolo Preciado.

El Sporting de Gijón también ha tenido una nutrida representación encabezada por su presidente, Manuel Vega Arango; al igual que el Racing de Santander, que estuvo representado por el director general de la entidad, Antonio Corino.

También han acudido, entre otros, los presidentes del Villarreal, Francisco Roig; el del Levante, Francisco Catalán; y el portavoz del FC Barcelona, Toni Freixa, y el director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, Emilio Butragueño.

Y una larga lista de futbolistas y técnicos coetáneos de Preciado, como José Ángel Iribar, Enrique Castro "Quini", Carles Rexach, José Luis Mendilibar, Miguel Ángel Lotina, Miguel Ángel Portugal, Abelardo; y un sinfín de jugadores que han pasado por sus manos.

El funeral comenzó con la lectura de tres frases de Preciado, que muestran cómo el técnico cántabro hizo frente a los duros reveses que sufrió en los últimos años (fallecimientos de su mujer, un hijo de 15 años y su padre): "Pude pegarme un tiro o mirar al cielo y crecer...Elegí lo segundo", "En lo personal soy un superviviente. En situaciones límite hay que contar hasta tres. Yo he contado hasta diez" y "No me como la cabeza con tonterías".

El capellán del Sporting, en su homilía, hizo referencia a los recientes libros sobre la figura de Manolo Preciado, "Mañana saldrá el sol" y "Quién mejoraría a Preciado" y explicó que anoche, hojeando sus páginas, entre la "vida y milagros" que se cuentan del técnico, se queda con una frase que, a su juicio, resume su filosofía: "quiso hacer feliz a todo el mundo".

"Y lo consiguió", opinó Fernando Fueyo, recordando que, con el ascenso del Sporting "devolvió la ilusión al club y a todo Gijón". También ha destacado que "entonces Manolo lloró de emoción", como ahora todos lloran por su pérdida.

También recordó que aquella gesta Preciado la dedicó a su fallecida esposa y al hijo que perdió en un accidente de moto y a Enrique Castro 'Quini', "una persona maravillosa".

El optimismo, sus dotes de comunicador y su condición de "constructor de grupo, adorado por el vestuario", son algunas de las virtudes de un técnico, que según Fernando Fueyo, cargaba con la culpa cuando las cosas salían mal y señalaba a los futbolistas como artífices de los éxitos.

El momento más emotivo del funeral llegó al término de la ceremonia cuando el coro del Barrio Pesquero cerró el oficio cantando una salve marinera que provocó una larga salva de aplausos, que, cuando cesó dentro del templo, continuó en el exterior donde se encontraba multitud de gente que no cupo en la iglesia.