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El G20 debate los problemas creados por el aumento de los precios de la energía y los alimentos

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Los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales de las 20 mayores economías del mundo expresaron hoy su preocupación sobre el problema de los recursos energéticos y el calentamiento global, en especial el continuo aumento del precio del petróleo y los alimentos.

Al cierre de una reunión de dos días en Kleinmond, pequeña localidad situada a 75 kilómetros al sudeste de Ciudad del Cabo, el Foro del G20 dijo que el futuro económico mundial no aparece bien definido y que la volatilidad de los precios ejerce un efecto desestabilizador en muchos países.

"Existe una preocupación global acerca de los cambios significativos en los precios de la energía y los alimentos y ello tiene un profundo impacto", dijo en rueda de prensa el ministro de Finanzas sudafricano, Trevor Manuel, quien estuvo acompañado por el gobernador del banco central brasileño Henrique de Campos Meirelles.

Manuel explicó que en el caso del maíz, que constituye el alimento básico de muchas poblaciones, el aumento del precio es atribuido parcialmente a la conversión de las cosechas en biocombustibles, pero que el principal "culpable" es el cambio climático global.

"El cambio climático es muy pronunciado, por ejemplo, en ciertas regiones productoras de trigo de Australia. Los precios del trigo y del maíz han registrado aumentos desmesurados y pienso que ello ha repercutido en toda la producción de alimentos debido a la interconexión" -reacción en cadena de la escasez de un producto sobre otro-, señaló el economista sudafricano.

Bajo el lema "Compartiendo influencia, responsabilidad, y conocimiento", la reunión del G20 analizó también la definición del concepto de "espacio fiscal" para favorecer el desarrollo; una posible reforma de las estructuras del FMI y el Banco Mundial y cómo tratar los ciclos de los mercados de materias primas.

"A pesar de los últimos acontecimientos, la economía mundial continuará creciendo y los países en vías de desarrollo tendrán un mayor peso específico en este crecimiento", dijo Manuel.

El ministro sudafricano hizo hincapié en la importancia del intercambio de información y experiencias entre los países del G-20 para luchar contra futuras crisis.

Para optimizar el desarrollo y erradicar la pobreza, el G20 continuó el debate iniciado en reuniones anteriores del grupo sobre la importancia del concepto del "espacio fiscal".

Mediante un porcentaje concreto pre-definido en la recaudación fiscal se intenta garantizar que algunos sectores o prioridades de países en vías de desarrollo (vivienda, salud, educación) se financien todos los años a partir de unos porcentajes mínimos de fondos para el desarrollo.

En cuanto al componente cíclico de los mercados de materias primas, que afectan tanto a los países en desarrollo como a los industrializados, el G-20 propuso "la diversificación, la competitividad y la utilización de nuevos productos financieros".

Entre esos productos se mencionan los "hedge funds", utilizados por algunos países del golfo Pérsico como Dubai o Quatar", explicó Manuel.

Los miembros del G20 son Argentina, Arabia Saudí, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Turquía, el Reino Unido, Sudáfrica y la Unión Europea.

El grupo engloba a cerca de dos tercios de la población del mundo, el 90% del producto interior bruto global y el 80% del comercio mundial.

Al encuentro asistieron también el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, quien asumió su cargo el 1 de noviembre, y el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, que ocupa el puesto desde el 1 de julio pasado.

La presencia de Strauss-Kahn y Zoellick propicio la discusión de la propuesta reforma de las instituciones de Bretton Woods.

Durante las sesiones, a puerta cerrada, el foro recomendó que el FMI y el Banco Mundial reflejen la creciente importancia de los países en desarrollo dentro de la economía mundial, aunque en la rueda de prensa no se mencionó ningún objetivo concreto al respecto.

Brasil será el anfitrión de la próxima reunión del G-20 y Henrique de Campos Mireilles dijo que los temas más importantes que se tratarán en esa conferencia serán la competitividad en los mercados financieros, la importancia de las fuentes de energía alternativas y la continuación de la definición del espacio fiscal.

El G-20, creado en 1999 por una iniciativa del G-7 para establecer un puente de comunicación entre los países con cierto peso específico en la economía mundial, se define como "un foro informal que promueve una discusión abierta y constructiva entre los países industrializados y las economías emergentes sobre asuntos claves relacionados a la actividad económica global".

El grupo se reúne una vez al año con el objetivo de desarrollar políticas que promuevan un crecimiento alto y sostenible de la economía mundial.

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