Público
Público

"Lo que Gardel es a la cultura urbana, Yupanqui lo es para la campera", dice Jairo

EFE

Atahualpa Yupanqui, de cuyo nacimiento se cumple mañana un siglo, fue a la música folclórica argentina lo que Carlos Gardel representó para el tango, aseguró a Efe el cantante argentino Jairo.

"Yupanqui es un Gardel bis para mí. Lo que Gardel es a la cultura urbana, Yupanqui lo es para la cultura campera. Es el igual de Gardel. Ambos representan a la Argentina expresada en dos personalidades artísticas", señaló el cantante.

Admirador de Atahualpa, Jairo, que trabó amistad con el maestro durante los años en que ambos coincidieron en Francia, ofrecerá hoy un recital en Cerro Colorado, en la provincia argentina de Córdoba, donde descansan los restos del célebre cantautor.

Atahualpa tenía "una voz pequeña pero muy cálida", creó una forma "única" de tocar la guitarra, cambiando a veces las cuerdas de lugar, y dejaba absorto al público, que era "transportado por el sonido de su voz y su carisma", apuntó.

"Es un artista muy singular. Como él no hay dos", afirmó el intérprete argentino.

Jairo recordó que Yupanqui fue a ver una de sus actuaciones en París, en 1977, como un espectador más y, días más tarde, le abordó a la salida el teatro y le dijo que quería conocerlo, no por ser artista, sino por ser del norte de Córdoba (centro de Argentina).

"Me sorprendió que se acercara porque era una persona muy difícil, no digo que inaccesible, pero a él sólo accedía quien él quería. Era muy selectivo en ese sentido. Tenía una especie de divorcio con el sistema que rige al mundo del espectáculo. Era un hombre muy discreto", apuntó Jairo, que vivió en París entre 1977 y 1994.

Desde ese encuentro, Yupanqui comenzó a frecuentar la casa de Jairo y su esposa, la española Teresa Sainz de los Terreros, con quien Atahualpa tenía una muy buena relación.

"Yupanqui amaba mucho a España, no sé si tanto Madrid, pero le gustaba mucho el País Vasco, porque su madre era vasca, y Andalucía, porque le encantaba el arte andaluz, el cante jondo, la guitarra desgarrada de los andaluces. Admiraba mucho a Andrés Segovia, a quien conoció", relata Jairo,

Yupanqui, que desembarcó en Francia en 1948, fue adoptado en París por militantes políticos de izquierda e integrantes de movimientos culturales como el surrealismo.

Según Jairo, "don Ata" se ufanaba de haber conocido a Carlos Gardel y admiraba mucho al escritor argentino Jorge Luis Borges.

En París, Yupanqui fue amigo del poeta Paul Éluard (1895-1952), que le ayudó apenas desembarcó en París y con quien corría por los jardines de Las Tullerías, en "una imagen un poco insólita", admitió Jairo.

El cantante recuerda que Atahualpa no hablaba mucho de música cuando visitaba su casa parisina, aunque le brindó "orientaciones" sobre su carrera musical y le llevó algunas partituras.

"La que más me sorprendió y conservo es 'La milonga del peón de campo'", señaló Jairo.

En 1990, cuando Nenette, la mujer de Atahualpa, murió, el artista quedó muy afectado.

A los pocos días ofreció un concierto en París, que, según quienes siguieron de cerca su trayectoria, fue la mejor actuación de su vida.

Más noticias de Política y Sociedad