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Giacometti y James Coleman se encuentran en la campiña inglesa

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El escultor suizo Alberto Giacometti (1901-1966) y el artista irlandés James Coleman (1941) comparten espacio físico y conceptual en una peculiar galería en medio de la campiña inglesa, que ha querido unirles en su exploración de la percepción y la memoria.

Compton Verney, una imponente casa señorial en el condado de Warwickshire (centro de Inglaterra), acoge desde hoy hasta el 1 de junio una pequeña muestra del trabajo de ambos creadores, que dedican parte de su obra a desafiar los prejuicios que constriñen la percepción.

Giacometti, clave en el surrealismo del siglo XX, se interesó por la figura en el espacio, creando unas características esculturas muy delgadas, casi transparentes, que reflejan su búsqueda de la esencia del ser humano.

En la época de la posguerra, cuando se traslada a vivir a París desde Ginebra (1946-57), deja el surrealismo para cultivar su propio lenguaje expresivo, casi existencialista, con el que intenta plasmar la división espacial entre el modelo y el espectador.

Es la obra de esta época, con esculturas etéreas e inquietantes dibujos de trazos superpuestos, la que se expone en tres salas del museo de Compton Verney, donde destacan trabajos como "El bosque" (1950), "Cuatro figurines en un pedestal" (1950-65) o "Retrato del hermano del artista" (1948).

Así como Giacometti, cuya obra cautivó al filósofo existencialista francés Jean Paul Sartre, se aleja de la representación física para explorar la sensación óptica, James Coleman utiliza sus instalaciones audiovisuales para desafiar la relación entre imagen y espectador.

Con "Initials" (1993-94), diapositivas proyectadas en una gran pantalla con el acompañamiento de una narración infantil paralela, el artista crea un ambiente de suspense, en el que nada es lo que parece.

La proyección -en la que figuran personajes variopintos, algunos con ropa de otra época, que podrían o no estar relacionados entre sí-, y la narración -que puede o no estar conectada con la imagen-, obligan al espectador a dejar sus ideas preconcebidas para plantearse nuevos escenarios.

Coleman, uno de los artistas más destacados de su generación en las Islas Británicas, ha expuesto por toda Europa, incluida España, en la barcelonesa fundación Tàpies en 1999 y el año pasado en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.

La galería de Compton Verney, que ahora acoge su obra por primera vez en el Reino Unido, es una de las más curiosas del país, con una excéntrica colección permanente de arte folclórico, bronces chinos y retratos de la realeza británica.